
Ciudad de México, 17 de agosto de 2026.- La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aplicó en Tijuana la segunda evaluación presencial para aspirantes a nuevo ingreso, pero solo asistió la mitad de los registrados. Esta situación afectó a estudiantes y familias que no pudieron cubrir los gastos del traslado y estancia.
Juan Antonio, padre de un joven aspirante a Física, relató que viajaron más de 12 horas desde Coahuila hasta Tijuana, recorriendo casi 3 mil kilómetros. El trayecto incluyó un vuelo desde Monterrey y un gasto aproximado de 15 mil pesos, además de la pérdida de días laborales para cumplir con el requisito extraordinario que la UNAM implementó tras detectar irregularidades en la primera etapa en línea.
“Cuando aprobaron el primer examen, ya estaban en Ciudad de México, pero al anunciar la segunda evaluación presencial, tuvimos que cancelar todo y empezar de nuevo”, explicó Juan Antonio mientras esperaba a su hijo en la sede del Instituto de Investigaciones Jurídicas UNAM en Tijuana.
Por su parte, Alejandro, quien viajó desde Tampico con su hija aspirante a Ingeniería Aeroespacial, señaló que el costo total superó los 22 mil pesos debido a los vuelos y la logística necesaria. Criticó que la decisión centralizada no consideró las dificultades económicas y familiares de quienes viven lejos de las sedes asignadas.
Con un registro de 518 estudiantes, solo 69 jóvenes se presentaron al primer turno de evaluación en Tijuana. Gerónimo, padre de un aspirante a Matemáticas, lamentó que su hijo fuera asignado a esta ciudad fronteriza y consideró que la exclusión no fue por falta de conocimientos, sino por la imposibilidad de costear el viaje.
La UNAM inició este lunes el examen de control en el Palacio de los Deportes en Ciudad de México, y se espera que los resultados se publiquen a finales de agosto. Mientras tanto, la baja asistencia en Tijuana refleja un desafío para la equidad en el acceso a la educación superior.
Impacto del examen UNAM Tijuana en aspirantes
La evaluación presencial en Tijuana evidenció que el principal filtro para muchos aspirantes fue económico. Los costos asociados al traslado, estancia y alimentación limitaron la participación de estudiantes que, de otra forma, estarían en condiciones de competir por un lugar en la universidad.
Desafíos logísticos y económicos para estudiantes foráneos
Las familias tuvieron que reorganizar sus planes y asumir gastos elevados para cumplir con la convocatoria. La falta de sedes más cercanas o apoyos específicos generó una barrera adicional para quienes viven en estados alejados, afectando la diversidad y oportunidad de ingreso a la UNAM.
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