
Internacional, 3 de agosto de 2026.- La sequía en Europa del Este ha provocado una caída histórica en los niveles del río Danubio, lo que amenaza la producción energética en varios países de la región. Hungría, Serbia y Rumania enfrentan una crisis energética debido a la reducción del caudal, que afecta centrales nucleares e hidroeléctricas.
El primer ministro húngaro, Péter Magyar, informó que la central nuclear de Paks seguirá operando a capacidad reducida durante unos días, pero se prevé su cierre inminente esta semana. Esta planta, que genera la mitad de la electricidad nacional, depende del Danubio para su sistema de enfriamiento. La baja del río ha dejado sin agua suficiente a más de 100 localidades en Hungría.
Mientras tanto, la mayor hidroeléctrica de Serbia, Djerdap 1, ha reducido su producción al 20% debido a la falta de agua. En Rumania, el ejército intervino para aumentar el caudal hacia la central nuclear de Cernavoda, que aporta el 20% de la energía del país. El gobierno rumano declaró estado de alerta nacional y planea importar energía, principalmente de Ucrania.
Impacto de la sequía en la energía y navegación
El Danubio atraviesa diez países y su nivel actual está muy por debajo del promedio histórico. En Hungría, se registraron niveles mínimos de 23 centímetros, comparados con los 33 centímetros de 2018. La sequía también afecta la navegación fluvial en Bulgaria, donde decenas de embarcaciones de carga han quedado varadas. En Alemania, el río Rin presenta mínimos históricos que complican el transporte de mercancías.
En Chequia y Eslovaquia, estaciones hidrológicas reportan descensos significativos en los caudales, con impactos en la navegación y la generación eléctrica. Sin embargo, las plantas nucleares eslovacas no dependen del Danubio para enfriamiento y no enfrentan riesgos inmediatos.
Medidas y consecuencias ante la crisis energética
Hungría enfrenta cinco días críticos con alta presión en la red eléctrica y el suministro de agua. El gobierno ha pedido a empresas y hogares reducir el consumo, logrando un ahorro equivalente a 700 megavatios. La dependencia de energía importada aumentará mientras la planta de Paks permanece cerrada, con un costo estimado entre 315 y 630 millones de dólares.
La sequía ha dejado al descubierto restos arqueológicos y militares en el lecho del Danubio, evidenciando la gravedad del fenómeno. Expertos advierten que la situación podría derivar en apagones o en un aumento considerable de los costos energéticos si no mejora el caudal del río.
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