
Internacional, 3 de agosto de 2026.- La reciente asunción de Keiko Fujimori a la presidencia de Perú ha desatado una competencia diplomática entre Estados Unidos y China, dos potencias que buscan consolidar su influencia en el país andino. Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, prometió una política exterior pragmática y soberana, con un equilibrio estratégico entre ambas naciones.
Relaciones con China y avances en cooperación
En un acto con la presencia de ocho presidentes latinoamericanos y el Rey Felipe de España, la mandataria destacó la importancia de fortalecer alianzas regionales y abrir nuevos escenarios de inversión. Durante su juramentación, Fujimori recibió al enviado especial chino, Yin Hejun, quien resaltó que China ha sido el principal socio comercial y mercado de exportación de Perú durante 12 años consecutivos.
Además, se subrayaron los avances en el puerto de Chancay, un proyecto emblemático de cooperación en la iniciativa de la Franja y la Ruta. Este puerto, inaugurado en 2024 y operado por la empresa Cosco Shipping Ports, simboliza la inversión y los lazos históricos entre ambos países. El presidente chino Xi Jinping ha expresado su disposición a trabajar con Fujimori para llevar la Asociación Estratégica Integral China-Perú a nuevas alturas.
Ofensiva diplomática de Estados Unidos y desafíos futuros
Por otro lado, Estados Unidos ha intensificado su acercamiento a Perú desde finales de 2025, con el objetivo de contener la influencia china. La presidenta recibió al vicesecretario de Estado, Christopher Landau, con quien abordó temas de seguridad, lucha contra el crimen organizado, minería ilegal y narcotráfico, además de comercio e inversión.
El compromiso estadounidense busca construir una región más próspera mediante la cooperación en seguridad y comercio. Fujimori manifestó interés en integrarse al Escudo de las Américas, una alianza regional contra la delincuencia transnacional impulsada por Washington.
Expertos señalan que el principal reto de Fujimori será mantener un equilibrio entre ambas potencias sin ceder a presiones, aprovechando su horizonte político más amplio que el del presidente Trump. Su canciller, Carlos Espá, con experiencia en relaciones con Estados Unidos, jugará un papel clave en esta estrategia.
Se espera que durante la cumbre de APEC en China, en noviembre próximo, Fujimori y Xi Jinping puedan sostener un encuentro bilateral que marque un nuevo nivel en las relaciones bilaterales, mientras Estados Unidos busca recuperar terreno en su influencia regional.
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