
Internacional, 8 de julio de 2026.- La Secretaría de Educación Pública (SEP) respondió a críticas sobre su modelo de evaluación educativa, defendiendo la transición hacia una evaluación inclusiva y democrática que busca superar los métodos tradicionales basados en exámenes estandarizados y reprobación automática.
En un comunicado, la SEP señaló que la visión tradicional de la evaluación, que considera los exámenes estandarizados como indicadores neutrales del esfuerzo individual, no toma en cuenta las desigualdades estructurales que afectan a los estudiantes. La dependencia explicó que estos exámenes suelen reflejar más el capital cultural y las oportunidades socioeconómicas que el potencial real de los alumnos.
La SEP rechazó la idea de que modificar los mecanismos de promoción escolar o cuestionar los exámenes de ingreso sea un fomento al conformismo. Por el contrario, enfatizó que el objetivo es avanzar hacia un sistema que garantice no solo el acceso, sino también la permanencia y egreso digno de los estudiantes en la educación pública.
Desde la perspectiva de la evaluación formativa, la SEP destacó que la reprobación tradicional ha demostrado ser ineficaz y un factor clave en la deserción escolar. En este sentido, propuso procesos de evaluación continuos donde el error se utilice como herramienta de aprendizaje y no como una sentencia de exclusión.
La dependencia también señaló que exigir los mismos estándares homogéneos a estudiantes de contextos rurales, indígenas y marginados sin igualar previamente sus condiciones, genera injusticias. Por ello, la evaluación formativa busca adaptarse al progreso individual y al contexto de cada alumno.
Finalmente, la SEP citó evidencia en educación médica que muestra cómo la evaluación formativa puede mantener el rigor académico mediante la retroalimentación continua y el uso de múltiples fuentes de evaluación, favoreciendo un aprendizaje profundo y la mejora profesional constante.
Críticas a la evaluación tradicional
Expertos en educación han cuestionado que los exámenes estandarizados actúen como filtros excluyentes que reproducen desigualdades socioeconómicas, más que medir capacidades reales. La SEP reconoce este problema y propone un cambio hacia evaluaciones que consideren las condiciones reales de los estudiantes.
Un enfoque para la permanencia escolar
El modelo formativo busca evitar la expulsión temprana del sistema educativo, promoviendo acompañamiento pedagógico y procesos de regulación continua. Esto, según la SEP, contribuye a reducir la deserción y mejorar los resultados educativos.
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