
Ciudad de México, 7 de julio de 2026.- Las tres entidades mexicanas que albergan los partidos de la Copa Mundial de Futbol 2026 registraron un avance notable en materia de seguridad. La Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León reportaron una reducción conjunta del 31% en el delito de homicidio doloso durante el mes de junio, en comparación con el mismo periodo del año pasado. En total, las autoridades contabilizaron 135 asesinatos frente a los 195 registrados en junio de 2025.
El desglose por estado muestra un comportamiento a la baja en todas las regiones mundialistas:
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Ciudad de México: Disminuyó de 65 a 59 casos.
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Jalisco: Bajó de 68 a 47 carpetas de investigación.
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Nuevo León: Mostró la caída más drástica, al pasar de 62 a solo 29 homicidios.
Con estas cifras, el promedio diario de víctimas en las zonas sede se ubicó en 4.5 casos durante el mes del torneo, según datos oficiales de las fiscalías estatales y federales.
El factor social y el Plan Kukulkán
Especialistas en materia de seguridad consultados por EL UNIVERSAL atribuyen este descenso a un patrón sociológico recurrente. Durante eventos masivos de gran relevancia como la justa mundialista, las actividades de los grupos criminales suelen disminuir de forma temporal. Sin embargo, los analistas advierten que el Gobierno Federal debe aprovechar esta inercia para consolidar la vigilancia en puntos críticos y evitar que la baja sea un fenómeno pasajero.
Para blindar el torneo, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) activó el pasado 6 de marzo el “Plan Kukulkán”. Esta estrategia coordinó los esfuerzos de más de 20 dependencias federales y locales mediante capacitaciones, simulacros de emergencia y monitoreo tecnológico. El plan incluyó mesas de cooperación internacional con los gobiernos de Estados Unidos y Canadá, así como con la estructura logística de la FIFA.
Teorías criminológicas explican la baja delictiva
Los consultores explican que el comportamiento de la curva delictiva se asocia con la modificación de las rutinas ciudadanas y el blindaje policial. La Teoría de las Actividades Rutinarias señala que un crimen violento requiere la coincidencia de un agresor motivado, una víctima propicia y la ausencia de un guardián capaz. El despliegue de miles de agentes rompió esta dinámica en las zonas calientes.
Por otro lado, la Teoría del Patrón Delictivo indica que los criminales operan en sus zonas de confort geográfico. La alteración de los espacios públicos y los patrullajes masivos generaron un entorno hostil para las bandas locales, inhibiendo los ataques armados. Pese al éxito en los homicidios, los expertos alertan que este tipo de eventos masivos suele detonar un incremento secundario en delitos patrimoniales, tales como robos a transeúntes y fraudes en las zonas turísticas aledañas a los estadios.
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