
Internacional, 22 de junio de 2026.- En México, más de 135,000 personas permanecen desaparecidas, mientras que cientos de mujeres conocidas como madres buscadoras dedican años a localizar a sus familiares. Este fenómeno surgió hace dos décadas ante el aumento de la violencia y la inacción estatal, y hoy representa una lucha constante que enfrenta riesgos y desafíos.
Alicia Trejo, quien busca a su hijo desaparecido desde 2012 en la Ciudad de México, relata que su búsqueda incluye pegar fotos, recorrer hospitales y penales, actividades que realiza junto a colectivos. Martha Angélica Martínez Pérez y María de la Luz Solís, originarias de Zacatecas, también comparten esta experiencia, con años de búsqueda sin resultados definitivos pero con la esperanza intacta.
Estos colectivos, estima el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Pro), suman alrededor de 500 en todo el país, con integrantes que van desde madres hasta hermanas, hijas y esposas de desaparecidos. La participación femenina es mayoritaria, en parte porque el 78% de los desaparecidos son hombres y porque estas mujeres encuentran en los colectivos un espacio de apoyo y resistencia.
La Ley General en Materia de Desaparición Forzada, publicada en 2017, marcó un avance legal, pero las buscadoras señalan que las autoridades aún no cumplen con su responsabilidad. Durante una marcha en la Ciudad de México el pasado 10 de mayo, las manifestantes pidieron que el Gobierno les preste la misma atención que al Mundial de Fútbol que México coorganiza. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, y la fiscal general, Ernestina Godoy, han anunciado recorridos para coordinar acciones con estos grupos.
El riesgo que enfrentan las mujeres buscadoras es alto. En 2025, dos madres fueron asesinadas en Jalisco tras denunciar un “campo de exterminio”. Casos similares se han registrado en Guanajuato y Sinaloa, lo que evidencia la vulnerabilidad de quienes exigen justicia y verdad.
La lucha cotidiana de las madres buscadoras
María del Rocío Hernández Romero, integrante del colectivo Grupo Vida Laguna en Coahuila, explica que ahora existe una mejor coordinación con autoridades para organizar búsquedas en campo, lo que no ocurría en los primeros años. Sin embargo, persiste la percepción de que las familias deben asumir la iniciativa ante la falta de respuestas oficiales.
Impacto social y humano de las desapariciones
Meyatzin Velasco, coordinadora del área de Educación del Centro Prodh, destaca que la dedicación exclusiva de estas mujeres a la búsqueda representa una pérdida social y económica para México. Muchas son madres solteras de zonas periféricas con pocos recursos, quienes encuentran en los colectivos un soporte fundamental para resistir y continuar su labor.
Este fenómeno no es exclusivo de México. En Argentina, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo llevan décadas buscando a desaparecidos de la dictadura militar, y en Colombia una ley reconoce a las mujeres buscadoras como constructoras de paz.
La crisis de desapariciones en México sigue siendo un desafío urgente que pone en evidencia la necesidad de fortalecer la justicia y la protección de derechos humanos para miles de familias que aún esperan respuestas.
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Madres buscadoras en México luchan contra la crisis de desapariciones y exigen mayor atención de autoridades.


















