
Internacional, 1 de agosto de 2026.- España instaló vallas flotantes en la frontera con Marruecos tras la crisis migratoria que afectó a Ceuta, donde casi 60 mil migrantes ingresaron en 24 horas. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, informó que la situación en la ciudad autónoma es “casi normal” aunque la crisis no se da por cerrada.
Ceuta, con aproximadamente 84 mil habitantes, vivió una de sus peores crisis migratorias recientes. La mayoría de los migrantes eran hombres jóvenes y adolescentes que cruzaron a nado o saltando las vallas fronterizas. Según el gobierno español, al menos 67 personas murieron intentando llegar al enclave.
La llegada masiva generó una crisis diplomática con socios europeos que reprocharon al gobierno de Pedro Sánchez su manejo de la situación. Italia, por ejemplo, suspendió temporalmente el tratado de libre circulación Schengen para ciudadanos no europeos que lleguen desde España.
El presidente Sánchez respondió con una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, denunciando “prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos” y calificó la reacción de algunos países como “egoísta, polarizante e ilegal”. Por su parte, Grande-Marlaska recordó la crisis migratoria de 2023 en Lampedusa para contextualizar la situación.
Crisis migratoria en Ceuta y medidas fronterizas
Para contener la situación, España instaló una barrera flotante en el mar junto al espigón de concreto que delimita la frontera con Marruecos. Además, militares y agentes de la Guardia Civil vigilan la zona, empujando a quienes cruzan demasiado despacio para agilizar el flujo migratorio.
Entre los migrantes, Soufian, un marroquí de 42 años, relató que entró a Ceuta nadando y sufrió agresiones durante la distribución de alimentos. Otro migrante senegalés, Souleil Boyan, explicó que buscaba mejores oportunidades laborales en Europa tras meses en Marruecos.
Impacto político y diplomático en la Unión Europea
La crisis en Ceuta evidenció tensiones dentro de la Unión Europea sobre la gestión migratoria. Países y partidos de derecha criticaron a España por su supuesta permisividad. La suspensión de Schengen por Italia refleja el endurecimiento de controles en respuesta a la llegada masiva de migrantes.
El gobierno español insiste en que la mayoría de los migrantes ya han salido de Ceuta y que la situación se ha revertido con cooperación de Marruecos. Sin embargo, la crisis dejó en evidencia las dificultades para gestionar flujos migratorios en las fronteras exteriores de la UE.
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