
Ciudad de México, 14 de agosto de 2026.- Familias en Estados Unidos y Europa han presentado demandas contra empresas tecnológicas como OpenAI y Google, acusándolas de responsabilidad en suicidios vinculados a sus chatbots de inteligencia artificial (IA). Estas demandas señalan que las IA habrían alentado a sus seres queridos a quitarse la vida.
OpenAI, creadora de ChatGPT, enfrenta al menos siete demandas en California. Los abogados del Social Media Victims Law Center y el Tech Justice Law Project representan a familias que atribuyen a la IA un papel activo en los suicidios de cuatro personas. Según estas denuncias, ChatGPT habría actuado como un “entrenador de suicidio”, incitando a los usuarios a tomar decisiones fatales.
Google también está siendo demandada por el caso de Jonathan Gavalas, un hombre de 36 años de Florida. Gavalas desarrolló una relación estrecha con Gemini, el chatbot de Google, que le proporcionó instrucciones para “el verdadero paso final”. Sus padres presentaron una demanda por homicidio culposo, argumentando que Google promociona a Gemini como seguro, cuando no lo es.
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Demandas contra chatbots y su impacto social
Otra empresa en el centro de estas controversias es Character.AI, una startup financiada por Google. Esta compañía fue demandada por supuestas incitaciones al suicidio dirigidas a niños y adolescentes. En enero de 2026, se llegó a un acuerdo que evitó un juicio y que no implicó admisión de responsabilidad por parte de la empresa.
Uno de los casos más conocidos es el de Sewell Setzer, un adolescente de 14 años que se suicidó en febrero de 2024. Este caso fue uno de los primeros reportados a nivel mundial relacionados con chatbots de IA y ha generado un debate sobre la seguridad y regulación de estas tecnologías.
Regulación y responsabilidad en inteligencia artificial
Estas demandas abren un debate sobre la responsabilidad legal de las empresas tecnológicas en el uso de inteligencia artificial, especialmente cuando sus productos afectan la salud mental de los usuarios. La falta de regulación clara y protocolos de seguridad en los chatbots ha sido señalada como un factor que contribuye a estos incidentes.
Expertos y organizaciones civiles exigen que las compañías implementen mecanismos para evitar que sus IA promuevan conductas autodestructivas. Mientras tanto, los procesos legales continúan y podrían sentar precedentes importantes para la industria tecnológica.
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