
Ciudad de México, 19 de julio de 2026.- En los últimos años, la Ciudad de México ha visto un aumento significativo en la instalación de antimonumentos y memoriales en espacios públicos como Paseo de la Reforma y el Zócalo. Estas estructuras, colocadas por organizaciones sociales y activistas, buscan exigir justicia en casos emblemáticos de desapariciones, feminicidios y violencia en el país.
Desde 2015, al menos 15 antimonumentos han sido instalados en puntos estratégicos del centro capitalino. Estos memoriales recuerdan tragedias como la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la masacre de migrantes en San Fernando, Tamaulipas, y la tragedia infantil de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora.
El 12 de julio pasado, madres buscadoras colocaron un memorial en el Ángel de la Independencia para demandar la presentación con vida de más de 135 mil personas desaparecidas en México. Este memorial, que fue retirado horas después de su instalación, evidenció la persistencia del problema de desapariciones en el país.
La ruta de los antimonumentos inicia frente a la Secretaría de Salud, donde se recuerda a las víctimas de la Guardería ABC. Más adelante, frente a la antigua sede de la Embajada de Estados Unidos, se encuentra un memorial dedicado a los migrantes asesinados en su intento por llegar a Estados Unidos. Otro antimonumento destaca a los 65 mineros fallecidos en la mina Pasta de Conchos, Coahuila, señalando que las condiciones inseguras persisten.
Memoriales contra la violencia y por la memoria histórica
En la Glorieta de las y los Desaparecidos, familias han colocado fotografías y fichas de búsqueda para mantener viva la memoria de sus seres queridos. A pocos metros, un memorial dedicado a las víctimas de feminicidio exhibe cientos de cruces blancas con nombres de mujeres asesinadas.
La Glorieta de las Mujeres que Luchan, ubicada donde antes estaba el monumento a Cristóbal Colón, se ha convertido en un espacio de protesta feminista para visibilizar la violencia de género. Asimismo, el antimonumento +43 recuerda a los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, siendo el primero en esta ruta de memoria y protesta.
Frente al Senado, se inauguró un memorial en honor a periodistas asesinados, con la figura de Manuel Buendía como símbolo. Otros espacios como el Hemiciclo a Juárez y el Palacio de Bellas Artes cuentan con antimonumentos que denuncian el genocidio en Palestina y los feminicidios en México, respectivamente.
Impacto y significado de los antimonumentos en CDMX
Estos memoriales no cuentan con autorización oficial, pero se han consolidado como puntos de referencia para la exigencia de justicia y la denuncia de violaciones a derechos humanos. Representan un acto de memoria colectiva y resistencia ante la impunidad y la violencia que persisten en México.
La presencia creciente de antimonumentos en la capital refleja la necesidad de visibilizar problemáticas sociales y mantener viva la memoria histórica de las víctimas. Además, estos espacios fomentan la participación ciudadana y la presión para que las autoridades atiendan las demandas de justicia.
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