
Internacional, 15 de julio de 2026.- Un informe conjunto de Human Rights Watch y la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) reveló denuncias de golpizas y otros abusos en el centro de detención migrante Camp East Montana, ubicado en la base militar Fort Bliss, Texas.
El documento de 84 páginas recoge testimonios de 71 personas detenidas durante cinco meses, de las cuales 64 afirmaron haber sufrido o presenciado agresiones físicas por parte del personal del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Además, denunciaron condiciones de vida insalubres, falta de atención médica y restricciones para comunicarse con sus abogados o familiares.
Los detenidos describieron baños cubiertos de heces, inundaciones en las unidades habitacionales y carencia de suministros básicos de higiene. También señalaron que permanecían encerrados durante semanas sin acceso a recreación ni luz solar, y que recibían alimentos en mal estado con horarios irregulares, incluso con demoras de hasta 12 horas entre comidas.
El informe documenta que los guardias respondían con violencia a huelgas de hambre, solicitudes médicas y quejas, aplicando castigos colectivos contra varios detenidos. Asimismo, se reportaron presiones para que los migrantes abandonaran sus solicitudes de asilo y aceptaran deportaciones a terceros países bajo amenazas de violencia, detención indefinida o procesos penales.
Al menos tres personas han muerto desde la apertura del centro en agosto pasado, incluyendo un migrante cubano de 55 años cuyo fallecimiento fue calificado como homicidio por un médico forense local. Un informe federal señaló que pruebas relacionadas con ese caso estaban “perdidas o destruidas”, y criticó la mala gestión del Departamento de Seguridad Nacional, que supervisa al ICE.
Human Rights Watch y la ACLU solicitaron el cierre inmediato del Camp East Montana y la realización de investigaciones independientes sobre los abusos, muertes y violaciones de derechos humanos en la instalación. Angélica César, investigadora asociada de ambas organizaciones, calificó el centro como “un desastre de derechos humanos” y atribuyó los problemas a la política de deportaciones masivas y la expansión de la detención migratoria en Estados Unidos.
Condiciones y abusos persistentes
A pesar de que el ICE reemplazó en marzo al contratista principal a cargo del centro, las entrevistas recientes indicaron que las condiciones deplorables y los abusos continuaban. La empresa anterior, Acquisition Logistics, LLC, había recibido un contrato millonario sin experiencia previa en operación de centros de detención.
Impacto en derechos humanos y recomendaciones
El informe advierte que algunas prácticas podrían constituir desapariciones forzadas, violando el derecho internacional. Las organizaciones urgieron a que se ponga fin a la detención migratoria obligatoria y a las deportaciones masivas para evitar más sufrimiento y muertes bajo custodia.
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