
Bruselas, 13 de agosto de 2026.- La Comisión Europea rechazó que su tasa al carbono, conocida como Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM), sea un arancel. Esta respuesta se dio tras las críticas del embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, Andrew Puzder, quien acusó a Bruselas de aplicar un “doble rasero” al criticar los aranceles estadounidenses mientras impulsa una medida que calificó de “proteccionista disfrazada de política climática”.
En un artículo publicado en el diario Financial Times, Puzder defendió los aranceles impuestos por Washington al acero y aluminio bajo la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial, argumentando que responden a una necesidad de seguridad nacional frente a la sobrecapacidad subsidiada de terceros países, especialmente China.
Por su parte, una portavoz de la Comisión Europea explicó que la tasa al carbono es una medida climática que busca evitar la fuga de carbono y apoyar la descarbonización global. Además, aseguró que el CBAM garantiza que los productos importados paguen el mismo precio por las emisiones de carbono que los productores europeos bajo el régimen de comercio de derechos de emisión.
Tasa al carbono busca igualdad y sostenibilidad
La portavoz destacó que el mecanismo es no discriminatorio y compatible con las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Se aplica a todos los países terceros según las emisiones verificadas, sin importar su origen. Además, los productos con baja huella de carbono tendrán obligaciones reducidas o nulas bajo el CBAM.
También aclaró que el precio del carbono ya pagado en otro país puede deducirse para evitar pagos dobles. Por ello, la Comisión Europea no considera que esta tasa sea comparable a un arancel tradicional.
Impacto y próximos pasos del CBAM
El CBAM entró en vigor el 1 de enero tras un periodo transitorio de dos años. Actualmente, obliga a importadores de acero, aluminio y otros productos intensivos en carbono a pagar por las emisiones incorporadas. En junio, la Comisión propuso ampliar su alcance a productos que contienen altos porcentajes de acero o aluminio, como vehículos, electrodomésticos y maquinaria.
La Comisión Europea reafirmó que su autonomía reguladora es innegociable y que el acuerdo con Washington no implica cambios en sus normas ni trato preferencial para empresas estadounidenses. El mecanismo busca equilibrar la competencia y fomentar la reducción global de emisiones.
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