
Internacional, 3 de agosto de 2026.- La UEFA ha comunicado formalmente a la FIFA que está considerando emprender acciones legales contra el organismo por el controvertido proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), una iniciativa impulsada por el presidente Gianni Infantino para abrir la organización a capital privado. La UEFA exige que se conserve toda la documentación relacionada con este plan para posibles procesos legales.
Rechazo y exigencias de la UEFA
En una carta fechada el 31 de julio, la UEFA trasladó a Infantino su intención de denunciar la iniciativa ante autoridades reguladoras o iniciar arbitrajes, en respuesta a la propuesta de crear una filial con participación privada para comercializar competiciones. La UEFA pidió que se suspenda la destrucción de documentos físicos y electrónicos vinculados al proyecto, advirtiendo sobre posibles consecuencias legales si no se cumple.
Entre los documentos que la UEFA exige conservar se encuentran los relativos al plan, las comunicaciones internas, el mecanismo de pago a las asociaciones nacionales y las interacciones con miembros del Consejo de la FIFA. Esta medida busca garantizar la transparencia y preservar evidencias ante la controversia generada.
Contexto y repercusiones del proyecto FFE
El proyecto FFE contemplaba vender hasta un 20% de esta nueva filial, con una captación inicial estimada en 4,200 millones de dólares y una valoración total de 20,000 millones. La iniciativa pretendía atraer inversores a largo plazo para manejar operaciones comerciales y eventos como la Copa Mundial.
Sin embargo, la propuesta generó un rechazo unánime por parte de la UEFA y otras confederaciones como Asia y CONCACAF, que consideraron la medida incompatible con la gobernanza del fútbol. Esta oposición fue clave para que la FIFA desistiera oficialmente del plan apenas tres días después de su anuncio.
Kevin Lamour, director de operaciones de la FIFA, denunció que el proyecto fue impulsado por una sola persona y que la administración del organismo fue engañada. La UEFA, por su parte, mantiene su postura contraria y advierte que la división generada no favorece los objetivos del fútbol mundial.
La controversia también involucra a Thrive Eternal, sociedad de capital permanente vinculada a figuras cercanas a Donald Trump, que iba a liderar el grupo de inversores junto con J.P. Morgan. La FIFA aseguró que el Mundial no estaba en venta y que cualquier cambio dependería del consenso de sus 211 asociaciones miembro.
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