
Internacional, 3 de julio de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició el fin de semana de celebraciones por el 250 aniversario de la independencia con un viaje al Monte Rushmore, en Dakota del Sur, donde pronunció un discurso bajo las emblemáticas cabezas de granito de cuatro expresidentes históricos.
Este acto, que se realiza en la víspera del 4 de julio, forma parte de una serie de eventos organizados por Trump para conmemorar la fecha, incluyendo un mitin político masivo en el National Mall de Washington, con sobrevuelos militares y un espectáculo de fuegos artificiales anunciado como el más grande del mundo.
El mandatario ha buscado convertir esta conmemoración en una plataforma para reforzar su imagen política, incluso con propuestas para que su figura sea tallada en el Monte Rushmore junto a las de George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt.
Sin embargo, estas celebraciones llegan en un momento de profunda división en el país. La popularidad de Trump se encuentra en niveles bajos, afectada por conflictos internacionales, el costo de vida y críticas a sus políticas migratorias y familiares. Además, la organización de los eventos generó controversia tras el control de las actividades por parte del grupo vinculado a Trump, Freedom 250, desplazando al comité bipartidista America250.
Una “Gran Feria Estatal Americana” en Washington recibió poca asistencia y críticas por sus espacios vacíos. En junio, el presidente también organizó un combate de artes marciales mixtas en la Casa Blanca, que fue cuestionado por comentarios polémicos durante el evento.
División y contexto político en la conmemoración
Según una encuesta de la Universidad Quinnipiac, el 61% de los estadounidenses considera que el país no cumple con los principios establecidos en la Declaración de Independencia. La opinión está polarizada: la mayoría de los republicanos cree que sí, mientras que la mayoría de los demócratas opina lo contrario.
Impacto electoral y uso político del aniversario
Trump utiliza las celebraciones para movilizar apoyo político rumbo a las elecciones legislativas de medio término en noviembre, donde los republicanos temen perder el control del Congreso. Esto podría complicar aún más la situación política del presidente, quien enfrenta la posibilidad de un tercer juicio político.
Para otros estadounidenses, el 4 de julio sigue siendo una fecha significativa para celebrar la libertad y la historia nacional, aunque reconocen la politización del evento.
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