
Internacional, 6 de julio de 2026.- La decisión de Estados Unidos de no apoyar por ahora la extensión de 16 años del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha colocado a la región en una nueva etapa de revisión anual. Aunque el acuerdo sigue vigente hasta 2036, esta modalidad modifica el horizonte de planeación para las empresas y la inversión productiva en América del Norte.
La próxima reunión del 20 de julio será clave para definir prioridades y avanzar en los temas pendientes del tratado. La claridad en los alcances, tiempos y objetivos de estas revisiones es fundamental para reducir la incertidumbre que afecta a las empresas y proyectos de inversión en la región.
Estados Unidos plantea revisar asuntos como el déficit comercial, la recuperación del empleo manufacturero, el cumplimiento de compromisos, las reglas de origen, y sectores estratégicos como el automotriz, acerero, agropecuario y energético. También hay preocupación por la presencia de insumos asiáticos y posibles triangulaciones que podrían afectar la integración regional.
La revisión del T-MEC se enmarca además en un contexto más amplio que incluye la competencia geopolítica, la seguridad fronteriza, la lucha contra el crimen organizado y la migración. México enfrenta el reto de atender estos temas para fortalecer su posición negociadora y aprovechar la integración regional como una ventaja competitiva.
T-MEC y la competitividad regional
Desde la entrada en vigor del tratado, el comercio en América del Norte ha crecido 55%, y desde 1994 el intercambio regional se ha multiplicado casi cinco veces. Esta integración económica es parte esencial de las economías de México, Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, la vigencia del T-MEC no garantiza por sí sola la inversión. México debe impulsar reformas internas que eleven su competitividad, como abrir la participación privada en energía, modernizar aduanas, eliminar barreras no arancelarias y promover un entorno favorable para la inversión productiva.
Prioridades mexicanas y retos futuros
Entre las prioridades de México está defender la reducción de aranceles impuestos unilateralmente y mantener reglas de origen que favorezcan la lógica regional sin elevar costos. Asimismo, busca una ruta para producir más en la región los productos que actualmente se importan de otras zonas.
También es esencial integrar a más empresas mexicanas, especialmente MiPyMEs, a las cadenas regionales de valor mediante proveeduría nacional, talento técnico e innovación. La relación con Estados Unidos debe fortalecerse no solo a nivel gubernamental, sino también con actores como congresistas, cámaras empresariales y comunidades binacionales.
Finalmente, México debe mantener una visión pragmática frente a China, priorizando su papel estratégico en América del Norte mediante controles aduaneros eficaces y políticas que fomenten la producción regional.
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