
Internacional, 31 de mayo de 2026.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reiteró su rechazo a la injerencia de Estados Unidos en asuntos internos de México, específicamente en relación con el caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado por presuntos nexos con el narcotráfico.
Durante su informe de rendición de cuentas por los dos años de gobierno, Sheinbaum denunció una ofensiva mediática y en redes sociales contra su administración, vinculada a presiones externas que buscan influir en procesos judiciales selectivos.
La mandataria advirtió que la campaña en contra de su gobierno se intensificó tras la muerte de dos agentes de la CIA en un operativo contra un narcolaboratorio en Chihuahua, operativo que la Fiscalía General de la República (FGR) aseguró haber desarticulado.
“México no es piñata de nadie”, afirmó Sheinbaum, al subrayar que la soberanía nacional debe ser respetada y que la cooperación internacional no debe convertirse en subordinación o injerencia.
Rechazo a la injerencia y defensa de la soberanía
La presidenta enfatizó que México es un país libre, independiente y soberano, y que su gobierno no defenderá la corrupción ni la colusión con el crimen organizado. Sin embargo, advirtió que no permitirá que poderes extranjeros dicten quién es culpable o inocente dentro del país.
Contexto político y mediático
Sheinbaum señaló que sectores de ultraderecha en Estados Unidos podrían estar utilizando el caso para posicionarse en sus próximas elecciones, lo que ha generado una campaña mediática en contra de su administración. Además, reiteró que México se rige por el principio constitucional de no intervención en asuntos internos de otras naciones.
Finalmente, la presidenta criticó a la derecha mexicana por normalizar la injerencia extranjera y reafirmó que la colaboración con otros países se dará siempre desde la autonomía y el respeto mutuo.
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