
Ciudad de México, 14 de agosto de 2026.- El sargazo en descomposición que llega masivamente al Caribe Mexicano representa un riesgo grave para la salud pública, especialmente para los trabajadores que lo recogen en las playas. Este fenómeno libera sulfuro de hidrógeno, un gas tóxico con olor a huevo podrido que afecta a quienes están en contacto directo con la macroalga.
Víctor, un sargacero con casi una década de experiencia, relató que la exposición al sargazo provoca en su piel manchas rojas que se vuelven negras y supuran, además de síntomas como náuseas, vómito, mareos y problemas respiratorios. A pesar de estos efectos, trabaja sin equipo de protección adecuado, ganando 600 pesos por jornada.
Un estudio de la UNAM detectó que los sargaceros están expuestos a concentraciones de sulfuro de hidrógeno hasta 50 veces superiores al límite permitido por la Norma Oficial Mexicana 010 (NOM-010-STPS-2014). La investigadora Rosa Rodríguez Martínez explicó que la norma establece un máximo de una parte por millón para una jornada laboral de ocho horas, pero se registraron picos de hasta 50 partes por millón, lo que es preocupante para la salud de estos trabajadores.
Impacto del sargazo en la salud de los sargaceros
La investigación, publicada en la revista científica Harmful Algae, reveló que los sargaceros presentan síntomas frecuentes como comezón y ardor en la piel (46.9%), dolores de cabeza (43.8%), dermatitis y fatiga (37.5%), irritación ocular y náuseas (28.1%), mareos (25%), urticaria y congestión nasal (21.9%), así como irritación de garganta y dificultad para respirar (18.8%).
Los sensores portátiles instalados en 35 trabajadores de Puerto Morelos, Playa del Carmen y Mahahual midieron las concentraciones de gas a la altura del pecho, detectando que al agacharse para recoger el sargazo se liberan burbujas con niveles más altos de sulfuro de hidrógeno.
Monitoreo y riesgos para la población
La experta de la UNAM adelantó que se implementará un programa de monitoreo permanente para evaluar el impacto del gas en la población general, ya que la exposición crónica podría afectar no solo a los sargaceros, sino también a turistas y residentes que viven cerca de la costa. El aumento en la cantidad de sargazo incrementa la descomposición y la liberación de gas tóxico, lo que representa un riesgo creciente para la salud pública en la región.
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