
Ciudad de México, 14 de julio de 2026.- El presupuesto asignado a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha disminuido un 43.2% en términos reales desde 2018, según datos del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF). Esta reducción afecta directamente la capacidad de inspección y vigilancia de predios que manejan vida silvestre en el país.
Impacto en la vigilancia y seguridad de fauna silvestre
Anaíd Velasco, gerente de Política Pública del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), explicó que la caída presupuestal limita la disponibilidad y capacitación del personal inspector. Esto reduce la cobertura y eficacia en la supervisión de Predios o Instalaciones que Manejan Vida Silvestre (PIMVS), espacios donde se alojan especies como el tigre Kenzo, que escapó y murió el pasado 2 de julio en Animal Experience México, ubicado en San Bernardo Tlamimilolpan.
Durante el incidente, un veterinario intentó tranquilizar al tigre con un dardo, pero el animal reaccionó agresivamente, lo que provocó que un elemento de seguridad disparara para proteger al equipo. Tras la muerte del felino, Profepa clausuró temporalmente el recinto y rescató a otros ejemplares como jaguares y un oso negro.
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Limitaciones presupuestales y riesgos en inspecciones
Los recortes afectan también la capacitación de inspectores, lo que puede entorpecer investigaciones y procesos legales, advirtió Velasco. La falta de preparación adecuada compromete la cadena de custodia y dificulta la imposición de sanciones penales.
Además, algunos recintos irregulares operan bajo la influencia de poderes fácticos como el crimen organizado o grupos empresariales, lo que pone en riesgo la seguridad del personal de Profepa y limita su margen de acción.
El presupuesto real de Profepa pasó de mil 456 millones de pesos en 2018 a 827 millones en 2026. Esta reducción ha provocado que la dependencia cuente con solo 500 inspectores para todo el país, según declaraciones de la directora Mariana Boy en octubre de 2025.
Casos similares al del tigre Kenzo han ocurrido en años recientes, como la clausura del santuario Black Jaguar-White Tiger en Ciudad de México y el rescate de más de 29 animales en el Santuario Recica, Estado de México, tras incidentes con grandes felinos.
La Ley General de Vida Silvestre establece dos categorías para estos espacios: PIMVS y Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA). Mientras que las UMA deben recuperar especies para su reintegración, los PIMVS incluyen criaderos y recintos con fines comerciales sin esa obligación.
Profepa no emitió comentarios sobre cómo los recortes presupuestales afectan su operación.
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