
Ciudad de México, 14 de julio de 2026.- La rivalidad entre Argentina e Inglaterra en el fútbol mundial tiene raíces que van más allá de lo deportivo y se remontan a eventos históricos y políticos que marcaron a ambas naciones desde la década de los 80.
El conflicto bélico de las Malvinas en 1982 fue un punto de inflexión que intensificó la tensión entre ambos países, y que se trasladó al terreno de juego, especialmente en el Mundial de México 1986. En ese torneo, el partido de cuartos de final entre ambas selecciones quedó marcado por la memoria reciente de la guerra, con declaraciones y acciones que reflejaron el peso de ese enfrentamiento.
El técnico argentino Lionel Scaloni ha pedido separar el fútbol de otros mensajes, señalando que el partido es solo deporte, pero la historia muestra que la relación entre ambos equipos ha estado cargada de significado político y emocional. Antes de 1982, los encuentros en Mundiales habían sido limitados y con dominio inglés, como en Chile 1962 y el Mundial de 1966, donde se produjo la polémica expulsión del capitán argentino Antonio Rattin.
La guerra de las Malvinas, iniciada por la junta militar argentina bajo Leopoldo Galtieri y respondida con fuerza por el Reino Unido de Margaret Thatcher, dejó un saldo de 649 soldados argentinos muertos y marcó el fin de la dictadura en Argentina. Este conflicto exacerbó la rivalidad que se reflejó en el Mundial de 1986, donde Diego Maradona pronunció un discurso emotivo antes del partido y protagonizó dos goles icónicos, uno con la mano y otro tras evadir a varios defensas ingleses.
Jorge Valdano, integrante de la selección argentina en ese Mundial, recordó la intensidad del encuentro y cómo la guerra aún estaba muy presente en la mente de los jugadores. Por su parte, el defensa inglés Terry Butcher reconoció el impacto de los goles de Maradona en ese partido histórico.
Desde entonces, los enfrentamientos entre Argentina e Inglaterra en Mundiales han mantenido esa carga emocional. En 1998, Argentina ganó en penales, mientras que en 2002 Inglaterra logró una victoria que dejó fuera a los argentinos en la fase de grupos. Esta rivalidad sigue siendo una de las más intensas del fútbol internacional, con un trasfondo que combina deporte y política.
Contexto histórico y deportivo
La rivalidad no solo se limita a los partidos, sino que está profundamente influenciada por acontecimientos políticos que marcaron la relación entre ambos países. La Guerra de las Malvinas, un conflicto de soberanía territorial, dejó heridas abiertas que se reflejan cada vez que ambas selecciones se enfrentan.
Impacto en el fútbol y la sociedad
Los partidos entre Argentina e Inglaterra han trascendido el ámbito deportivo para convertirse en símbolos de orgullo nacional y memoria histórica. La combinación de política, guerra y fútbol genera una atmósfera única que afecta tanto a jugadores como a aficionados.
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