
Internacional, 3 de agosto de 2026.- Un estudio de la Universidad Carnegie Mellon reveló que niños y monos comparten una comprensión común de la geometría básica antes de cualquier aprendizaje formal. Esta investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, desafía la idea de que el razonamiento geométrico está fuera del alcance de los primates no humanos.
La neurocientífica cognitiva Jessica Cantlon, autora principal del estudio, explicó que monos, niños y adultos parecen procesar las relaciones geométricas de manera similar. Esto sugiere que estas intuiciones forman parte de la estructura básica de la mente de los primates.
Para llegar a esta conclusión, el equipo de investigación trabajó con babuinos oliva y macacos rhesus. Los monos participaron en un juego de emparejamiento de figuras geométricas bidimensionales en una pantalla táctil, recibiendo bocadillos de fruta como recompensa. La tarea consistía en identificar parejas basándose únicamente en la similitud geométrica, sin diferencias evidentes de color, tamaño o forma.
Los investigadores replicaron el experimento con niños y adultos humanos, lo que permitió distinguir entre desarrollo y experiencia cultural. Cantlon destacó que esta diferenciación es importante para entender si las habilidades geométricas son innatas o adquiridas mediante educación.
Intuiciones geométricas ancestrales en primates
El estudio reveló una continuidad clara en la forma en que primates no humanos y humanos conciben la geometría básica. Según Cantlon, la intuición geométrica es una base que los humanos transforman en matemáticas y ciencias a través de la educación formal.
Este hallazgo implica que los niños ya poseen conocimientos previos sobre forma y espacio antes de recibir instrucción formal en geometría. Por ello, la educación podría aprovechar estas intuiciones ancestrales en lugar de enseñar la geometría desde cero.
Implicaciones para la educación y la cognición
Comprender que la geometría forma parte de la arquitectura mental básica de los primates abre nuevas perspectivas para la enseñanza y el estudio del desarrollo cognitivo. Además, el estudio aporta evidencia sobre la inteligencia y capacidades cognitivas compartidas entre humanos y otros primates.
Estos resultados también invitan a reconsiderar cómo se aborda el aprendizaje de conceptos matemáticos en la infancia, tomando en cuenta las habilidades innatas que los niños ya poseen.
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