
14 DE ABRIL DEL 2026 – INTERNACIONAL. El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha tomado una decisión contundente este martes al anunciar la suspensión del tributo a los carburantes a nivel federal. Esta medida surge como una respuesta directa a la inestabilidad económica provocada por la guerra con Irán, la cual ha disparado los precios de la energía en todo el mundo. El mandatario, quien acaba de consolidar un gobierno de mayoría, busca con este movimiento aliviar el bolsillo de los ciudadanos y reducir los costos operativos para las empresas de transporte y logística en un momento de gran incertidumbre internacional.
La suspensión del gravamen a la gasolina entrará en vigor el próximo lunes y se mantendrá vigente hasta el Día del Trabajo, periodo que el primer ministro describió como una “medida responsable y temporal”. Este es el primer gran acto legislativo de Carney tras asegurar 174 de los 343 escaños en la Cámara de los Comunes, un logro histórico que le permite gobernar sin depender de las coaliciones con la oposición. Con este respaldo, el líder liberal tiene el camino libre para implementar su agenda económica hasta el año 2029, enfocándose en la vivienda y grandes proyectos de infraestructura.
Un hito histórico en la política de Canadá
El ascenso de Mark Carney representa un fenómeno único en la historia política del país, al ser el primer gobierno que logra pasar de una minoría a una mayoría absoluta entre elecciones nacionales. Este fortalecimiento de su poder se vio impulsado por la victoria en tres distritos clave y la deserción de cinco legisladores de la oposición que decidieron unirse a sus filas. Muchos de estos cambios de bando se debieron a la sólida imagen internacional de Carney, especialmente tras su participación en el Foro Económico Mundial en Davos, donde defendió la autonomía económica de las naciones.
El primer ministro ha sabido capitalizar el descontento social generado por las tensiones con Estados Unidos y las amenazas de anexión por parte de Donald Trump. Al proponer una reducción de la dependencia comercial con el vecino del sur, la suspensión del derecho fiscal sobre el combustible se percibe como un paso estratégico para fortalecer la resiliencia interna de Canadá. Carney, con su experiencia previa como jefe del Banco de Inglaterra y del Banco de Canadá, ha logrado desplazar a su partido hacia el centro-derecha, ganando la confianza de sectores que antes eran escépticos.
Popularidad y nuevas alianzas internacionales
La estrategia de Carney no se limita a las fronteras nacionales, ya que su desempeño en el escenario mundial ha sido fundamental para su alta aprobación. Según expertos de la Universidad de Toronto, los canadienses valoran positivamente su capacidad para negociar nuevos pactos comerciales y atraer inversiones extranjeras. Hasta septiembre del año pasado, el primer ministro ya había visitado 13 países, demostrando que los líderes mundiales tienen un gran interés en establecer vínculos comerciales bajo su liderazgo, lo que refuerza su postura de autonomía frente a las potencias tradicionales.
Al centrar su discurso en la condena a la coerción económica ejercida por las grandes potencias, Carney ha logrado unir a gran parte del electorado bajo un plan de gobierno que promete estabilidad. La eliminación temporal de la carga impositiva al combustible es solo una pieza de un rompecabezas más grande que incluye la atención a la crisis de vivienda y la modernización de la economía. Con una mayoría sólida en el parlamento, el gobierno actual se prepara para enfrentar los desafíos que la guerra y las tensiones diplomáticas imponen al futuro de todos los canadienses.













