
Internacional, 3 de agosto de 2026.- Cada verano, los principales líderes de China se retiran en secreto a Beidaihe, un modesto pueblo costero ubicado a 300 kilómetros al este de Beijing, para pasar sus vacaciones. Esta tradición política se mantiene con estrictas medidas de seguridad desde principios de julio, cuando se prohíben drones y actividades aéreas o marítimas privadas en la zona.
El líder chino Xi Jinping y sus colaboradores desaparecen de la vista pública durante 10 a 14 días en agosto, según registros públicos. Durante este periodo, solo atienden asuntos urgentes como desastres naturales. Beidaihe, con su arquitectura sencilla y playas de arena fina, refleja el mensaje de austeridad que Xi ha promovido en el gobierno.
Historia y significado político de Beidaihe
El retiro en Beidaihe se remonta a 1953, cuando Mao Zedong eligió este lugar para trabajar durante el verano. La ciudad se convirtió en un espacio para definir la agenda política en un ambiente más relajado. En 1958, en una reunión en Beidaihe, Mao impulsó el Gran Salto Adelante, que tuvo consecuencias trágicas para China.
Tras la Revolución Cultural, los retiros se suspendieron y se retomaron después de la muerte de Mao en 1976. Deng Xiaoping, sucesor de Mao, también vacacionó allí y abrió el lugar al turismo extranjero en los años 80. Actualmente, Beidaihe sigue siendo un punto clave para debates políticos, como las reuniones anuales de académicos convocadas por Cai Qi, jefe de gabinete de Xi.
Beidaihe, un destino con doble rostro
Además de su importancia política, Beidaihe es un destino turístico popular que recibe cerca de 50 millones de visitantes nacionales anualmente. Su combinación de historia, cultura local y paisajes costeros atrae también a turistas rusos y chinos jóvenes, especialmente al cercano desarrollo cultural de Aranya.
Sin embargo, el acceso a ciertas áreas está restringido para proteger la privacidad y seguridad de los líderes. La ciudad mantiene un perfil discreto, lejos del lujo de otros destinos internacionales, lo que coincide con la imagen de sobriedad que el Partido Comunista busca proyectar.
Este retiro anual sigue siendo un símbolo de la continuidad política en China y un reflejo de cómo la élite dirige el país en un entorno controlado y reservado.
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