
13 DE MAYO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó una fuerte advertencia este martes al calificar a Cuba como un riesgo directo para la estabilidad del país. Durante una audiencia ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, el jefe del Pentágono confirmó que la isla permite el atraque de buques militares rusos, incluyendo submarinos de propulsión nuclear. Esta situación ha encendido las alarmas en Washington, donde se considera que la cercanía de estas naves representa una amenaza a la seguridad nacional de difícil ignorancia.
La preocupación del gobierno estadounidense no se limita solo a la presencia de Rusia, sino que también incluye posibles operaciones de inteligencia llevadas a cabo por China con apoyo logístico cubano. El congresista Mario Díaz-Balart cuestionó duramente a Hegseth sobre el uso del territorio isleño por parte de adversarios extranjeros. El secretario fue contundente al afirmar que es “altamente problemático” tener operaciones de este tipo a tan poca distancia de las costas de Florida, reafirmando que Cuba es una amenaza para la seguridad nacional activa.
Cooperación militar extranjera y tensiones diplomáticas
El intercambio de palabras en el Congreso reflejó la postura rígida de la administración del presidente Donald Trump frente a sus vecinos del Caribe. Se discutió ampliamente cómo la creciente cooperación entre Cuba, Rusia y China facilita actividades de espionaje que ponen en jaque la tranquilidad fronteriza. Para el Pentágono, el hecho de que potencias rivales utilicen puertos a solo 150 kilómetros de distancia constituye una amenaza contra la seguridad nacional que requiere una respuesta contundente y estratégica por parte de las fuerzas armadas.
Mientras tanto, en el ámbito legislativo, los republicanos en el Senado han bloqueado recientemente cualquier intento de limitar los poderes de guerra del presidente Trump respecto a la isla. Esta libertad de acción coincide con las declaraciones del mandatario en sus mitines, donde ha sugerido que podría tomar el control de la situación en Cuba muy pronto. El enfoque actual busca neutralizar lo que consideran una amenaza sobre la seguridad nacional, vinculando la resolución de este conflicto con el fin de otras guerras internacionales actualmente en curso.
Presión económica y sanciones a la isla
Desde principios de año, La Habana ha sentido el peso de nuevas sanciones económicas y medidas de presión que buscan asfixiar su capacidad operativa. Un golpe importante fue el bloqueo del suministro petrolero que llegaba desde Venezuela, tras la captura y traslado de Nicolás Maduro a una prisión en Nueva York. Washington espera que este aislamiento debilite la alianza logística con Rusia y China, eliminando así parte de la amenaza de la seguridad nacional que se percibe desde las oficinas de inteligencia en la capital estadounidense.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido uno de los críticos más constantes sobre el uso estratégico que los adversarios de EE.UU. dan al suelo cubano. En entrevistas recientes, calificó las operaciones realizadas a 90 millas náuticas de Florida como inaceptables para la soberanía de su país. Con el respaldo del gabinete, la administración Trump mantiene una vigilancia extrema, asegurando que no permitirán que Cuba siga funcionando como base para una amenaza en la seguridad nacional que ponga en peligro a sus ciudadanos.
















