
24 de abril del 2026 – local. El reciente descubrimiento de restos humanos en las cercanías de Mahahual ha encendido nuevamente las alarmas entre los grupos de activistas y familiares de personas desaparecidas en Quintana Roo. Durante una jornada de rastreo en el municipio de Othón P. Blanco, se localizaron al menos cinco esqueletos, lo que pone de manifiesto la grave situación de seguridad que atraviesa la región costera. Este descubrimiento de restos óseos ha llevado a los colectivos a exigir de manera enérgica que las autoridades estatales mejoren sus protocolos de actuación y dejen de trabajar de forma aislada.
El colectivo Verdad, Memoria y Justicia, que estuvo presente durante la localización, señaló que la prioridad institucional debería ser siempre encontrar a las personas con vida; sin embargo, la realidad actual los obliga a realizar rastreos constantes en el monte. Para los buscadores, la aparición de este conjunto de huesos humanos en una zona turística es una prueba clara de que las investigaciones previas no han sido suficientes. Exigen que la Fiscalía General del Estado no solo recoja los indicios, sino que realmente profundice en las carpetas de investigación para dar respuestas dignas a las familias.
Retos en las búsquedas y peritajes de campo
La activista Romana Rivera Ramírez explicó que estos trabajos de campo son fundamentales porque ofrecen una luz de esperanza para quienes llevan meses o años esperando noticias de sus seres queridos. Según la representante, el hallazgo de piezas esqueléticas en una antigua sascabera demuestra que hace falta un mejor análisis del contexto criminal en cada zona. No se trata solo de desenterrar restos, sino de entender cómo operan los grupos delictivos en el territorio para poder prevenir que más personas sigan desapareciendo en la entidad.
Además, los colectivos recalcaron que la capacidad técnica de los peritos debe ser fortalecida de manera urgente para no perder evidencias valiosas durante el procesamiento de la escena. Una mala gestión de esta evidencia de restos biológicos puede retrasar por años la identificación de una persona, prolongando el sufrimiento de sus familiares. Por ello, insisten en que debe existir una coordinación real entre todas las dependencias de seguridad y justicia, para que los resultados de ADN se entreguen con mayor rapidez y certeza técnica.

Fiscalía mantiene el resguardo y las investigaciones
El sitio del hallazgo, ubicado a unos 20 kilómetros del entronque hacia Mahahual sobre la carretera federal 307, permanece bajo una estricta vigilancia por parte de peritos y personal especializado. Desde el pasado 22 de abril, las autoridades han trabajado en el procesamiento del terreno, el cual funcionaba anteriormente como un sitio de extracción de material pétreo. La localización de este material óseo en la zona ha obligado a las autoridades a ampliar el perímetro de búsqueda, ya que no se descarta que existan más víctimas ocultas en las áreas verdes cercanas.
Hasta el momento, la identidad de las cinco víctimas permanece como desconocida, y los restos han sido trasladados al Servicio Médico Forense para las pruebas de laboratorio correspondientes. El colectivo Verdad, Memoria y Justicia aseguró que no quitará el dedo del renglón y dará un seguimiento puntual a cada expediente generado por esta presencia de osamentas en el sitio. La exigencia es clara: justicia, verdad y una coordinación institucional que esté a la altura de la tragedia que viven cientos de familias en el sur de Quintana Roo.













