
Internacional, 10 de agosto de 2026.- Después de tres décadas, inicia el juicio por el asesinato del rapero Tupac Shakur, ocurrido en 1996 en Las Vegas. La selección del jurado comenzó para Duane Keith Davis, alias Keffe D, acusado de homicidio con arma letal en relación con la muerte del icónico artista del hip-hop.
El ataque fatal sucedió horas después de una pelea de boxeo en la que Tupac estuvo presente. Mientras viajaba en su vehículo, recibió cuatro disparos desde otro coche en movimiento, lo que le causó la muerte tras seis días en soporte vital. Davis, de 63 años, se declaró inocente y la fiscalía sostiene que no fue el autor material, sino que orquestó el homicidio en represalia por una agresión a su sobrino.
La muerte de Tupac Shakur y la de su rival Christopher Wallace, conocido como Biggie Smalls o Notorious B.I.G., evidenciaron la violenta rivalidad entre el rap de la Costa Oeste y la Costa Este. Esta disputa se entrelazó con la cultura de pandillas, especialmente entre los Crips y Bloods, que influenció la industria musical y la vida de los artistas.
Contexto y rivalidad en la escena del hip-hop
Tupac Shakur combinó su talento musical con una vida marcada por conflictos legales y violencia. Su vínculo con Death Row Records, sello asociado a la Costa Oeste, lo involucró en disputas territoriales entre pandillas. Su canción “Hit ‘Em Up” fue un ataque directo contra figuras del rap de la Costa Este, intensificando la rivalidad.
Duane Keith Davis, miembro de los Crips, afirmó que la agresión a su sobrino Orlando Anderson desencadenó la represalia que terminó con la vida de Tupac. Anderson murió en un tiroteo en 1998 y es señalado como posible autor de los disparos, aunque no fue acusado formalmente.
Implicaciones legales y proceso judicial actual
El caso contra Davis se basa en declaraciones y un libro donde él admite su participación indirecta. La defensa cuestiona la veracidad de sus testimonios, pero la jueza permitió que se usen como evidencia. La fiscalía también presentó entrevistas grabadas en las que Davis colaboró con la investigación.
Este juicio representa un avance significativo en un caso que permaneció sin resolverse durante 30 años, y pone en evidencia la compleja relación entre la música, la cultura de pandillas y la violencia en Estados Unidos.
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