
Internacional, 12 de octubre de 2026.- La Policía israelí detuvo a tres activistas extranjeros en un puesto de control militar en Cisjordania y ordenó su deportación en un plazo de 24 horas. El arresto ocurrió tras la captura de imágenes a soldados israelíes en la zona de Hebrón, en el sur del territorio palestino ocupado.
Los detenidos fueron arrestados el domingo después de fotografiar a militares en un puesto de control cercano a un asentamiento israelí. La Policía informó que uno de los activistas preside la organización francesa ‘Agir pour la Palestine’, que apoya la campaña internacional de boicot BDS contra Israel.
Durante la revisión de sus pertenencias, las autoridades encontraron imágenes adicionales de soldados en el lugar. Los activistas fueron interrogados durante la noche en una comisaría de Hebrón y permanecieron detenidos hasta su audiencia ante la Autoridad de Inmigración israelí.
Esta autoridad decidió la expulsión de los tres activistas en un plazo máximo de 24 horas. La Policía notificó a los representantes consulares correspondientes, aunque no se especificaron las nacionalidades de los detenidos ni el consulado involucrado.
Contexto del operativo en Cisjordania
La detención se enmarca en la tensión constante en Cisjordania, donde Israel mantiene puestos de control militares para vigilar el movimiento en territorios ocupados. La presencia de activistas extranjeros que documentan estas acciones suele generar respuestas inmediatas de las fuerzas de seguridad israelíes.
La organización ‘Agir pour la Palestine’ es conocida por su apoyo a la campaña BDS, que busca presionar a Israel mediante boicots y sanciones. Este hecho añade un componente político a la detención, que podría influir en la decisión de deportar a los activistas.
Israel detiene activistas y ordena su deportación
La medida de expulsión refleja la política israelí de limitar la actividad de grupos que consideran hostiles o que documentan acciones militares en territorios en disputa. La decisión se ejecutará en las próximas 24 horas, lo que implica que los activistas deberán abandonar el país de forma inmediata.
Este caso destaca la complejidad del conflicto israelí-palestino y la vigilancia estricta sobre la actividad de observadores y activistas internacionales en la región. La deportación busca evitar que continúen las acciones de protesta o documentación que Israel considera una amenaza a su seguridad.
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