
Internacional, 31 de mayo de 2026.- Irán ha logrado reabrir la mayoría de sus bases subterráneas de misiles que fueron afectadas por bombardeos de Estados Unidos e Israel durante recientes enfrentamientos en Medio Oriente. Esta recuperación pone en evidencia las limitaciones de la estrategia militar estadounidense para neutralizar el arsenal iraní.
Durante semanas, las fuerzas estadounidenses e israelíes atacaron las entradas de túneles y las carreteras de acceso a los sitios subterráneos donde se almacenan misiles de largo alcance. Sin embargo, imágenes satelitales recientes muestran que Irán ha utilizado maquinaria pesada como excavadoras y camiones para despejar escombros y reparar las vías de acceso, logrando reactivar 50 de las 69 entradas bloqueadas en 18 instalaciones.
Este avance sugiere que, a pesar del daño táctico causado por los bombardeos, la capacidad de misiles de Teherán no ha sido eliminada. Expertos en no proliferación señalan que Irán aún mantiene un arsenal significativo bajo tierra y puede continuar lanzando misiles mientras disponga de lanzadores y equipo operativo.
Estados Unidos e Israel también han atacado fábricas vinculadas a la producción de componentes y propelentes para misiles, pero las imágenes indican que algunas instalaciones ya han sido reconstruidas. Las evaluaciones de inteligencia estadounidenses reconocen que Irán ha reanudado la producción de drones y la reposición de lanzadores, superando los plazos previstos para su recuperación.
Bases subterráneas y estrategia militar
La red de bases subterráneas de misiles de Irán, construida durante más de dos décadas, está protegida por cientos de metros de roca, lo que limita las opciones de ataque directo. Por ello, las fuerzas militares optaron por bloquear las entradas de los túneles y destruir las vías de acceso para reducir la capacidad de lanzamiento.
No obstante, la recuperación acelerada de estas bases demuestra que estas tácticas no garantizan la neutralización total del arsenal iraní. Según analistas, la baja tecnología empleada por Irán para excavar y reparar las entradas contrasta con la sofisticación y costo de los ataques, lo que dificulta un éxito estratégico duradero para Estados Unidos e Israel.
Implicaciones para la seguridad regional
El restablecimiento de las bases de misiles incrementa la preocupación sobre la amenaza continua que representa el arsenal iraní para Israel y otras naciones de Medio Oriente. En este contexto, expertos advierten que la capacidad de lanzar misiles podría mantenerse activa incluso si la producción se detuviera temporalmente.
Además, el acuerdo provisional para la reapertura del estrecho de Ormuz no elimina los riesgos asociados a posibles reanudaciones del conflicto. La situación subraya la complejidad de contener la amenaza militar iraní mediante acciones militares convencionales.
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