
Internacional, 12 de agosto de 2026.- La inflación anual en Estados Unidos se desaceleró a 3.4% en julio, informó este miércoles la Oficina de Estadísticas Laborales. Este descenso representa el segundo mes consecutivo de reducción en la tasa anual, impulsado principalmente por menores aumentos en los precios de la gasolina y los alimentos.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró un incremento mensual de solo 0.1%, cifra que se ajusta a las expectativas de los economistas. Esta moderación en la inflación podría aliviar la presión sobre los presupuestos de los estadounidenses, aunque expertos advierten que la situación sigue siendo incierta debido a factores externos.
Los precios de la gasolina disminuyeron un 2.9% en julio, mientras que los alimentos en supermercados bajaron 0.1%, contribuyendo a contener la inflación. Además, la categoría de alojamiento, que representa cerca de un tercio del IPC, registró un aumento mínimo de 0.1%, con caídas en precios de hoteles y moteles.
Factores detrás de la desaceleración de la inflación anual EE.UU.
La volatilidad en los precios de la energía, afectada por el conflicto en Medio Oriente, ha sido un factor clave en las fluctuaciones recientes. Aunque algunas negociaciones de paz han reducido la presión sobre los precios, riesgos inflacionarios persisten, especialmente por el impacto de los costos del petróleo y fertilizantes que podrían trasladarse a la economía en los próximos meses.
El IPC subyacente, que excluye alimentos y energía, aumentó 0.2% mensual, situando la inflación anual en 2.5%. Sin embargo, persisten presiones en servicios como atención médica, tarifas aéreas y reparaciones de autos, según la economista Diane Swonk de KPMG.
Impacto económico y perspectivas para la política monetaria
El informe también mostró que los aumentos salariales del 3.2% no han seguido el ritmo de la inflación, lo que afecta el poder adquisitivo de los consumidores. En respuesta, los mercados financieros reaccionaron con leves alzas en acciones y una caída en los rendimientos de bonos del Tesoro.
Las probabilidades de un aumento en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal en septiembre disminuyeron al 38%. Expertos como Gary Schlossberg de Wells Fargo señalan que esta desaceleración podría dar margen para esperar antes de nuevas subidas, aunque advierten que la volatilidad y las presiones subyacentes mantienen la cautela.
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