
12 DE MAYO DEL 2026 – INTERNACIONAL. El investigador Theodore Keeping, perteneciente al Centro de Política Ambiental del Imperial College de Londres, ha lanzado una advertencia seria sobre el panorama ambiental de este año. Según el experto, la formación del fenómeno climático conocido como ‘El Niño’ podría generar un impacto profundo en la frecuencia y severidad de las emergencias ambientales. Se espera que este evento natural incremente las condiciones de calor extremo y sequía en zonas críticas como Australia, el noroeste de Estados Unidos, Canadá y la selva amazónica, elevando considerablemente el riesgo de incendios forestales en dichas áreas.
La situación actual es alarmante debido a que la intensidad de los siniestros ha mostrado un crecimiento constante en los últimos tiempos. Keeping señala que estas regiones ya se encuentran en una fase de preparación ante lo que podría ser un año de gran actividad ígnea. La combinación de un clima que cambia rápidamente con la llegada de este fenómeno sugiere que la probabilidad de enfrentar desastres naturales dañinos podría ser la más alta registrada en la historia reciente, superando los récords establecidos en décadas pasadas.
El impacto global del cambio climático
Durante los primeros meses de 2026, las estadísticas ya reflejan un aumento desmedido en la superficie afectada por el fuego a nivel mundial. Se calcula que más de 150 millones de hectáreas han sido consumidas por las llamas, lo que representa un 50 por ciento más que el promedio habitual y el doble de lo registrado en 2024. Este inicio tan agresivo de la temporada, sumado al riesgo de incendios forestales que trae consigo ‘El Niño’, coloca a la comunidad científica en un estado de alerta máxima frente a las posibles consecuencias ecológicas y sociales.
En continentes como África y Asia, las cifras ya han roto récords históricos desde que se inició el monitoreo global en el año 2012. Países como Senegal, Mali y Ghana en África, así como regiones del sureste asiático y China, han experimentado brotes de fuego sin precedentes debido a sequías intensas y temperaturas inusualmente altas. Estas condiciones demuestran que el riesgo de incendios forestales no es una amenaza teórica, sino una realidad que ya está transformando los paisajes naturales y agotando los recursos de emergencia en múltiples países.
Preocupación por las políticas ambientales
Por otro lado, la experta Friederike Otto destaca que, si bien ‘El Niño’ es un evento natural que aparece y desaparece cíclicamente, el verdadero peligro reside en el calentamiento global causado por la actividad humana. Mientras no se detenga la quema de combustibles fósiles, la atmósfera seguirá acumulando calor, lo que potencia de forma permanente el riesgo de incendios forestales. Según Otto, el fenómeno natural solo viene a intensificar un problema de fondo que ya es sumamente grave por sí mismo y que requiere atención inmediata.
La comunidad científica también ha expresado su preocupación por el retroceso en las metas de adaptación y mitigación por parte de diversos gobiernos. El cambio en el panorama geopolítico ha provocado que la lucha contra el calentamiento global pierda prioridad en las agendas estatales, justo cuando el riesgo de incendios forestales alcanza niveles críticos. Sin un compromiso firme para reducir las emisiones y proteger los ecosistemas vulnerables, los esfuerzos para controlar futuros desastres naturales podrían resultar insuficientes ante la magnitud del desafío climático actual.
















