
Internacional, 4 de septiembre de 2026.- Colombia enfrenta un aislamiento en el Caribe que limita el potencial económico y cultural de sus islas San Andrés, Providencia y Santa Catalina, tras un fallo de la Corte Internacional de La Haya y un pasado marcado por pérdidas territoriales. La escritora y periodista colombiana Cristina Bendek, originaria de San Andrés, expuso esta situación en el festival Hay Querétaro 2026.
Las islas, ubicadas a 110 kilómetros de Nicaragua y a 720 de Colombia, han sido escenario de disputas diplomáticas por más de un siglo. En 2012, un fallo de La Haya obligó a Colombia a ceder casi 75,000 km² de aguas territoriales a Nicaragua, lo que afectó la soberanía y los recursos marítimos de la región.
En 2022, la Corte pidió a Bogotá detener operaciones patrulleras y controlar la pesca en esas aguas, lo que para los habitantes isleños significó una pérdida profunda. Además, en 2020, un huracán de máxima categoría devastó la infraestructura de Providencia y Santa Catalina, dejando a cientos de familias afectadas.
Impacto del aislamiento y la pérdida territorial en las islas
Bendek señala que Colombia mantiene una política de aislacionismo en el Caribe, influenciada por la pérdida de Panamá en 1903 y su alineamiento con Estados Unidos durante el siglo XX. Esta postura ha impedido que el país aproveche el potencial de las islas como motor regional para el intercambio económico y cultural.
La escritora destaca que el Estado colombiano no comprende la multiculturalidad ni la condición insular del archipiélago, lo que se traduce en políticas centralistas y una visión colonialista que ignora las diferencias culturales y lingüísticas locales. Esto afecta la sostenibilidad ambiental y la viabilidad económica de las islas, cuya economía depende casi exclusivamente del turismo.
Desafíos para la identidad y el desarrollo sostenible
El modelo turístico actual, basado en la explotación intensiva, distorsiona las prioridades locales y desplaza a la población de la cadena productiva. La escritora advierte que la sobreexplotación amenaza la identidad cultural y la viabilidad del archipiélago como lugar para vivir. Además, existen riesgos por proyectos mineros y petroleros en la región.
Bendek enfatiza la necesidad de reconocer la pluralidad cultural y los vínculos con el Caribe para diseñar políticas que garanticen la soberanía alimentaria, la autosubsistencia y la protección ambiental. Sin estas medidas, las islas podrían enfrentar procesos continuos de escasez, fragmentación y pérdida de sus recursos naturales y culturales.
La situación de San Andrés y Providencia refleja tensiones similares en otras regiones periféricas de Colombia, donde el Estado centralista no logra integrar las realidades diversas y las demandas de sus comunidades.
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