
Internacional, 16 de julio de 2026.- El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que su administración planea abrir una embajada en Jerusalén, capital de Israel, como parte de la reanudación de relaciones diplomáticas con ese país. La información fue confirmada por su oficina este jueves, en vísperas de que asuma el cargo el próximo 7 de agosto.
Esta decisión representa un cambio significativo tras la ruptura de vínculos diplomáticos ordenada en 2024 por el entonces presidente Gustavo Petro. Petro suspendió las relaciones con Israel en rechazo a la ofensiva israelí en Gaza y manifestó su intención de abrir una legación en Ramala, Cisjordania, aunque ese proyecto no se concretó.
El miércoles pasado, el canciller designado por De la Espriella, Omar Bula, sostuvo una reunión en Washington con su homólogo israelí, Gideon Sa’ar, donde acordaron una hoja de ruta para restablecer las relaciones diplomáticas y eliminar los requisitos de visa entre ambos países.
Además, la nueva administración colombiana informó que retirará el apoyo al caso promovido por Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia, que acusa a Israel de genocidio en Gaza. Durante el gobierno de Petro, Colombia respaldó esta denuncia, suspendió exportaciones de carbón a Israel y detuvo la compra de armamento israelí.
Impacto en la política exterior colombiana
El restablecimiento de la embajada en Jerusalén marca un giro en la política exterior colombiana, que busca fortalecer la cooperación con Israel, especialmente en temas de seguridad. Durante su campaña, De la Espriella destacó la intención de colaborar con Israel para combatir grupos armados financiados por el narcotráfico que operan en Colombia.
Relaciones diplomáticas y seguridad
Antes de la ruptura, la embajada colombiana estaba ubicada en Tel Aviv, sede habitual para la mayoría de las representaciones diplomáticas extranjeras en Israel. La apertura en Jerusalén, sin embargo, implica un reconocimiento político que puede generar reacciones internacionales, dado el estatus disputado de la ciudad.
Con este movimiento, Colombia busca reactivar una relación histórica que, según el comunicado oficial, fue interrumpida de forma unilateral por la administración anterior. El seguimiento de este proceso diplomático será clave para entender el rumbo de la política exterior colombiana en el contexto del conflicto israelí-palestino y sus implicaciones regionales.
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