
Jerusalén, 28 de octubre de 2026.- El partido Likud, liderado por Benjamin Netanyahu, acusó a los partidos árabes de “robar la elección” en las recientes elecciones israelíes. La formación política solicitó a la Policía y al servicio de inteligencia Shin Bet investigar supuestas irregularidades en los colegios electorales de las comunidades árabes, donde la participación electoral aumentó significativamente.
En un comunicado, Likud denunció delitos como sobornos, amenazas, violencia, falsificación y uso de software prohibido para movilizar votantes. Además, afirmó haber presentado cientos de testimonios y pruebas ante la Comisión Electoral Central y las autoridades de seguridad. Entre las evidencias mencionaron “miles de sobres” con dinero en efectivo junto con papeletas del partido Raam, que según el conteo preliminar obtuvo siete escaños.
El partido también reportó incidentes de violencia contra el personal electoral, votantes ingresando juntos a las cabinas, personas votando con identidades falsas y discrepancias entre el número de sobres y votantes. Estas acusaciones se dieron tras el escrutinio de más del 80% de los votos, donde el bloque de Netanyahu alcanzó 53 diputados y los partidos árabes sumaron hasta 19.
Contexto político y resultados electorales
La coalición opositora, encabezada por Gadi Eisenkot, obtuvo 48 diputados, por lo que ninguno de los bloques logró la mayoría necesaria de 61 escaños para formar gobierno. Esto abre la posibilidad de alianzas, incluyendo una potencial coalición entre Eisenkot y los partidos árabes, aunque esta opción genera controversia debido a la discriminación que enfrenta la minoría árabe, que representa el 20% de la población.
El politólogo Gideon Rahat destacó que el aumento en la participación árabe transformó el panorama electoral, pero también generó desconfianza y temor en la mayoría judía. Hasta ahora, solo Yair Golan, líder del principal partido de izquierda y parte del bloque de Eisenkot, se ha manifestado a favor de una alianza con los ciudadanos árabes para formar un gobierno de cambio.
Investigaciones y próximos pasos
Las denuncias del Likud han puesto en alerta a las autoridades electorales y de seguridad israelíes, que deberán evaluar las pruebas presentadas para determinar si hubo irregularidades que afectaron la transparencia del proceso. Mientras tanto, la incertidumbre política persiste ante la falta de mayoría clara y la complejidad de formar coaliciones en un contexto de polarización social y política.
El desarrollo de estas investigaciones y las negociaciones entre bloques definirán el rumbo del próximo gobierno en Israel.
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