
Internacional, 27 de octubre de 2026.- El ejército de Estados Unidos atacó una presunta narcolancha en el este del océano Pacífico, causando la muerte de cinco personas, informó el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) a través de una publicación en X.
El ataque se dirigió contra una lancha rápida que, según inteligencia confirmada, operaba en rutas establecidas de narcotráfico. SOUTHCOM difundió un video donde se observa la embarcación inmóvil que explota tras el impacto de un proyectil.
Esta acción forma parte de una serie de ataques iniciados por el ejército estadounidense desde septiembre de 2025 contra embarcaciones sospechosas de contrabando de drogas en el mar Caribe y el Pacífico. Desde entonces, al menos 235 personas han muerto en estos operativos, según un recuento de la agencia AFP.
El presidente Donald Trump ha declarado que Estados Unidos está en guerra contra los cárteles de droga que operan desde América Latina. Sin embargo, la administración estadounidense no ha presentado pruebas concluyentes que vinculen a las embarcaciones atacadas con actividades de narcotráfico.
Expertos legales y organizaciones de derechos humanos han señalado que estos ataques podrían constituir ejecuciones extrajudiciales, ya que aparentemente han tenido como objetivo a civiles que no representan una amenaza inmediata para Estados Unidos.
Detalles del ataque y contexto militar
El Comando Sur explicó que la lancha atacada estaba involucrada activamente en el tráfico de drogas, basándose en información de inteligencia. El operativo fue realizado por la Fuerza de Tarea Conjunta del Hemisferio Occidental bajo la dirección de SOUTHCOM.
Estos ataques forman parte de una estrategia militar que busca interrumpir las rutas marítimas del narcotráfico en la región. No obstante, la efectividad de estas acciones ha sido cuestionada, ya que el flujo de drogas no ha disminuido significativamente y los cárteles han adaptado sus métodos.
Impacto y controversias legales
Las muertes en estos ataques han generado preocupación internacional por el posible uso excesivo de la fuerza y la falta de transparencia en las operaciones. Organizaciones defensoras de derechos humanos exigen mayor supervisión y pruebas claras para justificar estos ataques.
Mientras tanto, Estados Unidos mantiene su postura de combatir el narcotráfico con acciones directas en el mar, aunque el debate sobre la legalidad y consecuencias de estos operativos continúa abierto.
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