
21 de septiembre del 2026 – Una densa y masiva pared de polvo sumergió en una penumbra casi absoluta a la ciudad de In Guezzam, ubicada en el extremo sur del país africano. Impulsada por intensas ráfagas de viento, la tormenta de arena en Argelia avanzó con una rapidez pasmosa sobre las zonas urbanas, reduciendo la visibilidad a escasos metros y tomando por sorpresa a cientos de residentes que realizaban sus actividades cotidianas al aire libre.
Registros visuales difundidos a través de diversas redes sociales captaron el impactante instante en que el cielo diurno cambió de tonalidad de manera repentina, tornando el ambiente en un matiz anaranjado sombrío antes de quedar en completa penumbra. En cuestión de segundos, la monumental nube envolvió por completo un concurrido mercado local, obligando a comerciantes y compradores a abandonar sus puestos de venta para buscar refugio urgente en estructuras cerradas ante la fuerza del fenómeno meteorológico en In Guezzam.
Este tipo de eventos, conocidos técnicamente como “haboob”, se originan por el colapso de fuertes corrientes descendentes de aire en tormentas eléctricas, las cuales impactan contra el suelo seco del desierto del Sáhara y levantan enormes cantidades de partículas finas y sedimento. La violencia de estas corrientes es capaz de elevar paredes de polvo que alcanzan hasta un kilómetro de altura y desplazarse a velocidades superiores a los 50 kilómetros por hora, convirtiendo a estos temporales en verdaderos muros móviles que devoran todo vestigio de luz a su paso.
El impacto de la nube de polvo en la franja fronteriza del Sáhara
La ubicación geográfica de In Guezzam la expone constantemente a las inclemencias extremas del desierto del Sáhara, donde las fluctuaciones térmicas extremas favorecen la formación repentina de vendavales de gran magnitud. Durante el desarrollo de la densa nube de arena en el desierto, la navegación terrestre quedó completamente paralizada, obligando a los conductores de vehículos ligeros y pesados a detener su marcha a la orilla de los caminos para evitar colisiones graves debido a la nula visibilidad imperante.
Las autoridades locales de protección civil emitieron recomendaciones de emergencia para la población, instando a las personas con padecimientos respiratorios, niños y adultos mayores a permanecer en el interior de sus viviendas con puertas y ventanas herméticamente selladas. El ingreso masivo de micropartículas de sílice al aire representa un serio peligro para la salud pulmonar y ocular, además de generar constantes interrupciones en el suministro de energía eléctrica y en los servicios de telecomunicaciones de la región.
Las secuelas del temporal y los retos de la vida en el desierto
El evento meteorológico dejó una gruesa capa de sedimento fino cubriendo calles, viviendas, comercios y automóviles por toda la localidad, requiriendo extensas jornadas de limpieza tras el paso de la oscuridad por tormenta en Argelia. Pese a la espectacularidad de las imágenes que dieron la vuelta al mundo, la comunidad local enfrenta con frecuencia estos episodios, demostrando una notable capacidad de adaptación ante las condiciones extremas que impone el entorno sahariano.
Los expertos advierten que la frecuencia e intensidad de estos eventos de polvo podrían incrementarse en los próximos años como consecuencia del avance de la desertificación y las alteraciones en las corrientes de viento globales. Mientras el aire vuelve gradualmente a la normalidad en la zona fronteriza, los equipos de emergencia continúan evaluando los daños materiales en infraestructuras locales y monitoreando las condiciones atmosféricas para prever futuros desplazamientos de arena en el territorio.

















