
Ciudad de México, 14 de agosto de 2026.- Fernando, un joven de 21 años originario de Morelia, Michoacán, viajó a León, Guanajuato, para repetir el examen de admisión a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La decisión se dio tras detectarse irregularidades en la primera aplicación en línea, que lo obligaron a presentar la prueba de forma presencial.
Para realizar este viaje, Fernando solicitó un préstamo de dos mil 500 pesos, monto que supera una semana de su salario en su trabajo en KFC. Además, pidió permiso laboral para ausentarse. Su padre lo acompañó y parte del dinero se destinó a cubrir los boletos de autobús para ambos, cuyo costo de ida superó los mil pesos.
En la primera evaluación en línea, Fernando obtuvo 56 aciertos, cifra suficiente para ingresar a la carrera de ciencias agroforestales en la ENES Morelia, donde el puntaje requerido rondaba los 40 aciertos. Sin embargo, las irregularidades detectadas en esa modalidad motivaron la repetición del examen en una sede distinta y bajo supervisión presencial.
Fernando calificó la nueva prueba como similar en dificultad a la anterior. Destacó que la vigilancia durante el examen fue estricta y adecuada, con personal supervisando constantemente a los aspirantes. A pesar de la molestia por el gasto y el desplazamiento, consideró que la modalidad presencial fue justa.
El joven expresó que sin el préstamo no habría podido cubrir los gastos del viaje. Ahora espera que el resultado de esta segunda evaluación le permita conservar su lugar en la universidad y que la inversión económica realizada valga la pena.
Contexto y repercusiones del examen presencial
Este caso refleja los retos que enfrentan estudiantes de distintas regiones para acceder a la educación superior en México. La necesidad de repetir exámenes por irregularidades en modalidades en línea implica costos adicionales y desplazamientos que afectan a jóvenes con recursos limitados.
Además, la supervisión presencial busca garantizar la transparencia y evitar fraudes, aunque implica un esfuerzo extra para los aspirantes. La experiencia de Fernando evidencia la importancia de contar con mecanismos confiables y accesibles para la evaluación de ingreso a las universidades públicas.
Impacto en estudiantes y sistema educativo
La situación de Fernando pone en relieve la carga económica y emocional que enfrentan los estudiantes en procesos de admisión. La dependencia de préstamos y permisos laborales para cumplir con requisitos académicos puede limitar las oportunidades para quienes no cuentan con apoyo familiar o recursos suficientes.
Por ello, es fundamental que las instituciones educativas consideren alternativas que reduzcan estas barreras y mejoren la equidad en el acceso a la educación superior. Mientras tanto, casos como este muestran la determinación de jóvenes que buscan superar obstáculos para alcanzar sus metas académicas.
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