
Internacional, 11 de julio de 2026.- El Reino Unido concedió un indulto póstumo a Ruth Ellis, la última mujer ejecutada en la horca en ese país, tras más de 70 años desde su muerte. Esta decisión reconoce una profunda injusticia en el caso que marcó un antes y un después en la historia judicial británica.
Ruth Ellis fue condenada a muerte y ejecutada en 1955 por el asesinato de su amante, David Blakely, tras dispararle seis veces frente a un pub en Londres. Su juicio duró apenas un día y medio, y el veredicto de culpabilidad se dictó en solo 14 minutos. Sin embargo, el caso estuvo marcado por elementos de violencia doméstica y abuso que no fueron debidamente considerados en su momento.
David Lammy, viceprimer ministro del Reino Unido, anunció en la Cámara de los Comunes que el rey Carlos III aceptó el consejo del gobierno para otorgar este indulto condicional a Ellis. Aunque el indulto no implica su inocencia, sustituye la pena de muerte por una cadena perpetua, reconociendo las circunstancias excepcionales y la injusticia del proceso.
La relación entre Ellis y Blakely fue tumultuosa y violenta, con episodios de abuso físico y emocional documentados durante el juicio. Ellis, madre soltera y mujer trabajadora, enfrentó un sistema judicial que entonces no consideraba la violencia de género como atenuante. Su aparente calma durante el juicio fue interpretada erróneamente como frialdad, cuando en realidad reflejaba el trauma sufrido.
El caso de Ruth Ellis influyó en el debate público sobre la pena de muerte en el Reino Unido. Su ejecución fue la última de una mujer en ese país y contribuyó a que, dos años después, se iniciaran cambios legales que culminaron con la abolición de la pena capital en 1965. La familia de Ellis y sus defensores han luchado durante décadas para lograr este reconocimiento.
Impacto y legado del caso Ellis
El reconocimiento oficial del abuso sufrido por Ruth Ellis representa un avance en la comprensión del sistema de justicia hacia las víctimas de violencia doméstica. Katy Colton, abogada que representó a los nietos de Ellis, calificó el indulto como un momento histórico que subraya la necesidad de un sistema judicial sensible a estas realidades.
Contexto histórico y social
La condena y ejecución de Ellis reflejaron las normas sociales y morales de la época, donde su estilo de vida independiente y su ruptura con los valores tradicionales influyeron en la falta de clemencia. Además, el caso evidenció las limitaciones legales para considerar el abuso y la coerción en juicios por asesinato.
Este indulto póstumo no solo reabre el debate sobre la justicia histórica, sino que también pone en relieve la evolución de la sociedad y la ley en materia de violencia de género y derechos humanos.
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