
Internacional, 8 de julio de 2026.- La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) encendió las alarmas ante la inminente llegada del fenómeno climático de El Niño. Los modelos internacionales prevén que esta temporada podría ser igual de severa o incluso peor que la crisis registrada en 2023. Ilya Espino de Marotta, subadministradora de la vía interoceánica y próxima titular del cargo a partir del 5 de septiembre, confirmó que el panorama exigirá medidas drásticas de racionamiento.
Las proyecciones meteorológicas apuntan a un déficit de lluvias de hasta un 55% durante el segundo semestre de este año. La falta de precipitaciones impactará directamente los niveles de agua de los lagos artificiales que alimentan las esclusas. Ante este escenario, la administración se verá obligada a limitar el calado máximo de las embarcaciones y, eventualmente, a disminuir el flujo de tránsitos diarios para preservar el recurso hídrico.
Para mitigar el impacto ambiental, la ACP puso en marcha un plan de reducción progresiva de calado para los buques neopanamax en el canal ampliado. Desde el pasado 3 de julio, el límite disminuyó de 50 a 49.5 pies. El cronograma institucional estipula nuevos descensos: bajará a 49 pies el 24 de julio y llegará a 48.5 pies el 15 de agosto. Las estimaciones más pesimistas advierten que entre abril y mayo de 2027 el calado podría caer hasta los 44 pies.
Balance hídrico y el impacto colateral de Medio Oriente
La subadministradora explicó en conferencia de prensa que la prioridad es balancear el número de tránsitos con estrictas medidas de ahorro de agua para mitigar las afectaciones a la industria marítima global. La dirección de la vía evaluará en noviembre si es necesario restringir los pasos diarios. Como antecedente, durante la sequía de 2023 el canal tuvo que recortar la actividad operativa de 36 a solo 24 navíos por jornada.
A la crisis climática se suman factores geopolíticos. Las tensiones en Medio Oriente y el bloqueo en el estrecho de Ormuz provocaron un repunte temporal en la demanda de la ruta panameña, alcanzando picos de hasta 41 barcos diarios, aunque el flujo ya se estabilizó en alrededor de 37 tránsitos por día. Sin embargo, el almacenamiento de los lagos cerró el mes de junio un 17% por debajo de su promedio histórico, una situación alarmante considerando que el sistema abastece de agua potable a más de dos millones de personas.
Tensiones comerciales con China: En el marco del décimo aniversario de la ampliación del canal, Panamá enfrenta fricciones con Pekín. El gobierno asiático incrementó la retención de buques de bandera panameña en sus puertos tras declararse inconstitucional la concesión de un operador chino en dos muelles clave. Este mes iniciarán reuniones bilaterales para renovar acuerdos, un proceso bajo el estricto escrutinio de Estados Unidos.
Plan millonario de expansión global para la próxima década
A pesar de los retos climáticos y diplomáticos, la ampliación del canal —que requirió una inversión original de 5,250 millones de dólares— consolidó la rentabilidad de la vía, generando ingresos anuales superiores a los 5,000 millones de dólares en los últimos dos años. Más de la mitad de estos dividendos provienen directamente de las esclusas neopanamax, diseñadas para portacontenedores de gran tonelaje.
Para garantizar la viabilidad operativa a largo plazo, la ACP diseñó un agresivo plan de expansión global para el periodo 2026-2035 con un presupuesto estimado de 8,500 millones de dólares. La estrategia de infraestructura incluye la construcción de los puertos de Corozal en el Pacífico y Telfers en el Atlántico, un gasoducto moderno, un corredor logístico terrestre denominado “canal seco” y, de forma prioritaria, un nuevo embalse en Río Indio para asegurar el suministro de agua en las próximas décadas.
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