
Internacional, 15 de junio de 2026. — El magnate estadounidense Jeffrey Epstein pagó sobornos a los oficiales de la cárcel de Palm Beach, Florida. Así lo declaró su asistente, Sarah Kellen, ante el Congreso de Estados Unidos. Según Kellen, el multimillonario buscaba recibir un trato especial durante su reclusión.
Kellen detalló que Epstein entregó dinero en efectivo y boletos para Disneyland a los guardias. Gracias a esto, el empresario obtuvo privilegios inusuales, como el acceso a videollamadas por Skype.
Durante una de esas llamadas, Epstein le pidió a Kellen que se desvistiera frente a la cámara.
“Asumiría que a él le dieron trato especial. No estoy familiarizada con los protocolos de las prisiones, pero no parece que ese fuera uno de ellos”, respondió Kellen al legislador demócrata Max Frost.
La asistente añadió que alguien llevó los sobornos por orden de Epstein, aunque dijo ignorar el beneficio exacto de ese intercambio.
Un historial de privilegios y controversia
El sistema judicial procesó a Epstein en 2008 tras declararse culpable de solicitar la prostitución de una menor. En esa ocasión, el magnate salió libre tras solo 13 meses de prisión gracias a un acuerdo secreto con la fiscalía estatal. El gran jurado solo le imputó dos cargos menores, a pesar de que existían al menos dos docenas de víctimas similares.
Las autoridades arrestaron a Epstein nuevamente en 2019 por cargos federales de tráfico sexual. Sin embargo, el magnate murió en su celda mientras esperaba el juicio.
Repercusiones en el Congreso
El testimonio de Kellen ante el Comité de la Cámara de Representantes arroja luz sobre la corrupción en el sistema penitenciario. Además, el caso reaviva el debate sobre la influencia del poder en la justicia estadounidense. Las recientes audiencias legislativas también han convocado a otras figuras vinculadas al magnate, como el empresario Bill Gates y la exfiscal general Pam Bondi.
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