
Una profunda consternación embarga a la provincia de Azuay tras registrarse un fatal accidente de autobús la mañana de este jueves en la vía Cuenca-Molleturo. El siniestro ocurrió específicamente en el kilómetro 57, en el sector conocido como Puente El Chorro, cuando una unidad de transporte perdió el control y se precipitó hacia un abismo. Hasta el momento, las autoridades locales han confirmado el deceso de al menos 11 personas, mientras que más de 20 pasajeros resultaron con heridas de diversa gravedad tras la caída.
La situación se tornó aún más crítica debido a que, tras el impacto en el fondo del barranco, el vehículo se incendió de forma inmediata. Este percance de transporte pesado dificultó significativamente las labores iniciales de los equipos de rescate, quienes tuvieron que combatir las llamas antes de poder acceder a las víctimas. Algunos de los fallecidos quedaron atrapados entre los restos calcinados de la unidad, mientras que otros cuerpos fueron localizados por los socorristas en las laderas del abismo e incluso en las orillas de un río cercano al sitio del impacto.
Operativos de rescate y atención de emergencia
Desde el momento del reporte, un contingente masivo conformado por bomberos, personal de la Cruz Roja y servicios de salud se desplegó en la zona para atender la emergencia. Los heridos del siniestro vial en la sierra recibieron los primeros auxilios en una zona de triaje improvisada en la carretera antes de ser trasladados de urgencia a hospitales en Cuenca y otras localidades cercanas. Debido al estado crítico de varios de los sobrevivientes, los médicos mantienen un pronóstico reservado y no se descarta que la cifra de víctimas fatales pueda incrementarse.
Las maniobras para estabilizar y retirar los restos del vehículo han requerido maquinaria especializada y el cierre parcial de la vía para garantizar la seguridad de los peritos. Este choque y volcamiento de bus ha movilizado también a organismos de tránsito, quienes trabajan en la identificación de las víctimas y en la recolección de evidencias. La complejidad del terreno, caracterizado por pendientes pronunciadas y condiciones climáticas variables, ha sido un factor determinante en la lentitud de las operaciones de recuperación de los cuerpos restantes.













