
Guatemala, 5 de agosto de 2026.- El volcán de Fuego en Guatemala redujo su actividad eruptiva este miércoles, tras una fuerte expulsión de lava y columnas de gases y ceniza durante la noche y madrugada del martes. Sin embargo, las autoridades mantienen la alerta roja debido al riesgo persistente de avalanchas de material ardiente.
El Instituto de Vulcanología informó que la actividad eruptiva comenzó el lunes temprano y que se espera una disminución gradual. No obstante, advirtió que no se descarta un descenso abrupto de corrientes de material caliente acumulado en las barrancas del flanco suroeste, lo que representa la mayor amenaza para las comunidades cercanas.
Desde Escuintla, ciudad sureña donde fueron refugiadas más de mil 700 personas evacuadas de aldeas en las faldas del volcán, se observaron leves emisiones de gases y ceniza, mientras el coloso aparenta estar en calma.
Valeria Urízar, vocera de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), señaló que algunos habitantes han comenzado a regresar voluntariamente a sus hogares, aunque el riesgo sigue vigente. La alerta roja continúa activa en los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango, que rodean el volcán de 3,763 metros de altura.
Contexto y antecedentes del volcán de Fuego
El volcán de Fuego es el más activo de Centroamérica y uno de los tres volcanes activos en Guatemala, junto con el Pacaya y el Santiaguito. En junio de 2018, una erupción provocó una avalancha que causó 215 muertos y un número similar de desaparecidos. Desde entonces, el volcán ha tenido fases eruptivas en febrero y junio de 2025, que también obligaron a evacuaciones.
Históricamente, en 1932, una erupción lanzó cenizas que alcanzaron El Salvador y Honduras, ubicados a más de 125 y 175 kilómetros respectivamente. La vigilancia continúa para prevenir daños mayores y proteger a las comunidades en riesgo.
Riesgos actuales y medidas de protección
Las autoridades mantienen la vigilancia constante y recomiendan a la población evitar las zonas cercanas a las barrancas del volcán, especialmente en el flanco suroeste. La Conred sigue coordinando la atención a los evacuados y monitorea la evolución de la actividad volcánica para emitir alertas oportunas.
El seguimiento a la actividad del volcán de Fuego es fundamental para minimizar el impacto en las comunidades aledañas y garantizar una respuesta rápida ante cualquier cambio en la situación.
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