
Ciudad de México, 21 de agosto de 2026.- El oficio del vidrio soplado en México enfrenta un serio riesgo de extinción debido a la falta de relevo generacional entre los artesanos que mantienen viva esta tradición. La fábrica Leogar, que utiliza materiales 100% reciclados para crear piezas nuevas, es un ejemplo de cómo se preserva esta técnica, aunque con dificultades.
Gerardo, uno de los hermanos que dirige Leogar, explicó que trabajan con cualquier cristal transparente que reciclan en dos hornos capaces de alcanzar hasta mil 200 grados centígrados. Este proceso permite dar nueva vida al vidrio, transformándolo en objetos artesanales con valor cultural y ambiental.
Sin embargo, el principal desafío que enfrenta esta actividad es la escasa participación de jóvenes interesados en aprender el oficio. Según Gerardo, la mayoría de los artesanos actuales son adultos mayores, lo que pone en riesgo la continuidad de esta técnica ancestral.
El vidrio soplado es un arte que requiere habilidades especializadas y paciencia, además de un conocimiento profundo del manejo del vidrio fundido. La falta de nuevos aprendices limita la producción y pone en peligro la preservación de esta tradición artesanal en México.
El impacto del relevo generacional en el vidrio soplado
La ausencia de jóvenes artesanos no solo afecta la producción, sino también la transmisión cultural de este oficio. La fábrica Leogar representa un caso en el que se busca mantener viva la técnica mediante el reciclaje y el trabajo manual, pero la continuidad depende de que nuevas generaciones se interesen en el vidrio soplado.
Además, el uso de materiales reciclados en la fabricación contribuye a la sostenibilidad ambiental, un aspecto cada vez más valorado en la industria artesanal. Sin embargo, sin un relevo generacional, esta práctica podría desaparecer, perdiendo un patrimonio cultural y ambiental importante.
Preservación y futuro del vidrio soplado en México
Para evitar la extinción del vidrio soplado, es necesario fomentar la formación de nuevos artesanos y promover el valor cultural de esta técnica. La fábrica Leogar continúa trabajando con dedicación, pero el futuro del oficio dependerá de la respuesta de las nuevas generaciones y del apoyo institucional para preservar esta tradición.
El vidrio soplado no solo representa un arte, sino también una forma de aprovechar recursos reciclados que contribuyen a la economía circular. Su preservación es clave para mantener viva una parte importante del patrimonio artesanal mexicano.
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