
Washington D.C., 14 de julio de 2026.- El estanque reflectante ubicado frente al monumento a Abraham Lincoln en Washington D.C. será vaciado nuevamente para realizar reparaciones, apenas un mes después de haber sido inaugurado tras una millonaria remodelación, informó el presidente Donald Trump.
El proyecto de renovación, que tuvo un costo aproximado de 14 millones de dólares, contempló el vaciamiento del estanque y la instalación de un nuevo revestimiento impermeable con un tono azul inspirado en la bandera estadounidense. Sin embargo, el pasado 4 de julio, día de la Independencia de Estados Unidos, el estanque fue estrenado pero tuvo que ser cerrado rápidamente debido a daños en su estructura.
Trump atribuyó los daños a actos vandálicos y señaló que el fondo del estanque fue seccionado y arrancado con fuerza por individuos que calificó como “bandidos”. La policía local detuvo a varios sospechosos, entre ellos el exatleta olímpico David Hearn, quien se declaró no culpable de las acusaciones.
El estanque reflectante, uno de los símbolos más emblemáticos de la capital estadounidense desde su construcción en 1922, ha enfrentado históricamente problemas relacionados con la proliferación de algas, debido al suministro de agua proveniente del río Potomac. Trump aseguró que las algas también fueron causadas por actos vandálicos y que ya fueron eliminadas.
Contexto y antecedentes del estanque reflectante
Este depósito artificial de agua es el más largo del país y ha sido objeto de múltiples intervenciones a lo largo de su historia. La renovación actual se enmarca en las celebraciones del 250 aniversario de Estados Unidos y fue finalizada en pocas semanas a pesar de la oposición de activistas y organizaciones defensoras del patrimonio.
Impacto y próximos pasos
Con el vaciamiento del estanque, las autoridades buscarán reparar la base impermeable dañada para que pueda volver a funcionar correctamente. Trump aseguró que el agua será repuesta pronto y que el espacio se pondrá nuevamente en servicio para el disfrute público.
Las investigaciones sobre los presuntos actos de vandalismo continúan, mientras que la seguridad en el área ha sido reforzada para evitar nuevos incidentes. La reparación de este emblemático espacio representa un desafío para las autoridades encargadas del mantenimiento del patrimonio público en Washington.
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