
Internacional, 9 de septiembre de 2026.- Unicef anunció que iniciará en octubre la rehabilitación de sistemas de agua y saneamiento afectados por los sismos ocurridos en junio en el estado venezolano de La Guaira. La organización trabaja en conjunto con autoridades locales para restaurar infraestructuras clave dañadas por los terremotos.
El portavoz del secretario general de la ONU, Stéphane Dujarric, informó que las obras se centrarán en las plantas de tratamiento de agua de Mamo y Naiguatá. Estas acciones beneficiarán a unas 250,000 personas que dependen de estos servicios para su abastecimiento diario.
Unicef destacó que esta rehabilitación es un paso fundamental para restablecer servicios de agua potable y saneamiento más confiables y sostenibles en las comunidades afectadas. La agencia también busca fortalecer la capacidad de bombeo y aumentar la producción de agua potable para mejorar la red de distribución.
“Tras los daños catastróficos causados por los terremotos, la prioridad ha sido garantizar que los niños tengan acceso a agua potable y segura”, señaló Manuel Rodríguez Pumarol, representante de Unicef en Venezuela. Añadió que el siguiente paso es asegurar el acceso continuo a estos servicios mientras se apoya la restauración de infraestructuras más seguras.
Impacto y financiamiento de la rehabilitación
Los sismos dejaron al menos 9,509 muertos y causaron daños severos en la infraestructura básica. Unicef ha destinado 25.7 millones de dólares para la respuesta humanitaria, pero enfrenta un déficit de financiamiento de 40 millones de dólares para completar las labores.
Actualmente, los trabajos en agua, saneamiento e higiene cuentan con solo el 24% del financiamiento requerido. Esta situación limita la capacidad de respuesta y la rapidez para restablecer servicios esenciales para la población afectada.
Desafíos para garantizar agua potable en Venezuela
La rehabilitación de los sistemas de agua es crucial para evitar crisis sanitarias y mejorar la calidad de vida en las zonas afectadas. La colaboración entre Unicef y las autoridades venezolanas busca superar estos retos y asegurar que miles de personas tengan acceso a agua segura y servicios de saneamiento adecuados.
El seguimiento de estas obras será clave para evaluar el avance en la recuperación y la mitigación de riesgos asociados a la falta de agua potable tras los desastres naturales.
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