
Internacional, 24 de junio de 2026.- La reciente victoria del ultraderechista Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales de Colombia ha reavivado el debate sobre el avance de la ultraderecha y su impacto en los derechos de las mujeres en América Latina. Organizaciones feministas alertan sobre el riesgo de retrocesos en políticas de igualdad y protección, mientras sectores conservadores defienden estos cambios como reflejo de nuevas realidades políticas regionales.
De la Espriella ha planteado en su plan de gobierno un enfoque estricto en orden público y la creación de rutas judiciales rápidas para atender feminicidios. Sin embargo, su discurso nacionalista y su alineación con figuras globales de ultraderecha generan preocupación en movimientos sociales que advierten sobre posibles desmantelamientos institucionales y debilitamiento de políticas con perspectiva de género.
Diversos analistas señalan que este fenómeno no es exclusivo de Colombia, sino parte de una ola conservadora que avanza en la región. Esta corriente política tiende a priorizar la seguridad ciudadana, desplazando temas como la equidad, los derechos reproductivos y la autonomía económica femenina. Activistas temen que normativas vigentes para proteger a minorías y diversidad sexual sean suspendidas bajo la defensa de la “familia tradicional”.
Históricamente, gobiernos ultraconservadores han recortado presupuestos para programas de prevención de violencia y secretarías de equidad de género, enfocándose en políticas punitivas que no abordan las causas estructurales del machismo. Con la llegada de De la Espriella, el movimiento feminista colombiano enfrenta el desafío de proteger los avances jurídicos logrados y mantener la vigilancia ciudadana para evitar retrocesos normativos.
Violencia de género en el fútbol y la responsabilidad social
En otro ámbito, cinco futbolistas del Mundial 2026 han sido señalados por denuncias formales de violencia de género, lo que ha generado críticas internacionales. Catalina Romero, periodista de la plataforma ‘Fémina Fútbol’, analiza cómo las estructuras de poder en el deporte protegen a los agresores, gracias a su capital económico, influencia mediática y respaldo institucional.
Romero explica que el fútbol profesional suele operar en un entorno de impunidad tanto en clubes como federaciones. La falta de protocolos efectivos obliga a las víctimas a convivir con sus agresores, perpetuando una cultura del silencio y normalizando conductas machistas por intereses económicos y reputacionales de las organizaciones deportivas.
Represión cultural en Irán contra la libertad femenina
En Medio Oriente, la situación de los derechos de las mujeres presenta una dimensión crítica. La cantante Parastoo Ahmadi fue condenada a 74 latigazos y prohibida de realizar actividades artísticas durante dos años por presentarse sin velo en un concierto virtual en Irán. Esta sentencia refleja la política sistemática de censura y persecución que el régimen de Teherán ejerce contra la autonomía y expresión cultural femenina desde 1979.
Estos hechos evidencian los múltiples desafíos que enfrentan las mujeres en diferentes regiones, donde avances en derechos pueden verse amenazados por gobiernos conservadores o regímenes autoritarios. La vigilancia ciudadana y la defensa de los derechos humanos se mantienen como herramientas esenciales para preservar las conquistas sociales.
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