
Washington, 17 de septiembre de 2026.- El presidente Donald Trump recibirá al mandatario chino Xi Jinping al pie de su avión en la base aérea Andrews, un gesto poco común en la diplomacia estadounidense. La visita de Estado está programada para el 24 de septiembre y contará con una ceremonia oficial en la pista de aterrizaje.
Esta práctica es excepcional, ya que Trump suele esperar a sus invitados en la Casa Blanca. El último precedente similar fue la bienvenida al presidente ruso Vladimir Putin en Alaska hace poco más de un año. La guardia de honor militar estadounidense ha estado ensayando para la ceremonia, y el nuevo helipuerto en la Casa Blanca estará listo para la ocasión.
La visita ocurre en un contexto de tensiones crecientes entre Estados Unidos y China. Entre los temas más delicados destacan la competencia por la supremacía en inteligencia artificial, la guerra comercial y las sanciones contra Irán. Además, la amenaza de un conflicto por Taiwán sigue siendo un punto crítico en las relaciones bilaterales.
Trump recibirá a Xi Jinping con honores y tensiones
Expertos consideran que la cumbre tendrá un tono más protocolario que resolutivo. Jonathan Czin, del Instituto Brookings, señaló que es probable que la reunión prolongue una tregua relativa sin grandes acuerdos concretos. La cooperación en regulación de inteligencia artificial será un tema central, aunque difícil de concretar por las desconfianzas mutuas.
Por otra parte, las conversaciones previas incluyen la reunión del secretario del Tesoro estadounidense con su homólogo chino para abordar sanciones a Irán. Trump ha minimizado acusaciones sobre apoyo chino a ataques contra tropas estadounidenses, destacando que ambos países se espían mutuamente.
Contexto y expectativas de la visita de Estado
En materia comercial, se espera algún avance en aranceles y compras agrícolas, aunque el interés principal de Trump parece estar en la puesta en escena del encuentro. La visita incluirá una cena de Estado y la posibilidad de anunciar futuras cumbres, como la reunión en noviembre en el foro APEC en China y la invitación al G20 en Miami.
La visita de Xi Jinping a Washington refleja el esfuerzo por manejar las tensiones entre dos potencias con intereses globales contrapuestos. Sin embargo, el alcance real de la cumbre dependerá de la capacidad de ambos líderes para superar diferencias en temas críticos como tecnología, seguridad y comercio.
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