
Internacional, 13 de septiembre de 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó la posibilidad de regular la inteligencia artificial (IA) en el país y defendió el liderazgo estadounidense frente a China en esta tecnología. Durante una entrevista en Irlanda, calificó como “fuerzas negativas” a quienes promueven regulaciones estrictas para la IA.
Trump afirmó que, aunque se pueden implementar salvaguardas, muchas de las propuestas para frenar el desarrollo de la IA no se concretarán. “Quien gane con la IA, gana”, dijo, enfatizando la importancia de mantener la supremacía tecnológica de Estados Unidos.
Estas declaraciones se produjeron tras la polémica generada por Dario Amodei, fundador de Anthropic, quien pidió desacelerar el avance de la IA debido a riesgos crecientes como ciberataques, bioterrorismo y pérdida de control sobre los sistemas inteligentes. Amodei también solicitó evaluaciones independientes y mayor intervención gubernamental para garantizar la seguridad.
Debate sobre regulación y seguridad en inteligencia artificial
El rechazo de Trump a la regulación coincide con la postura del líder republicano en la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quien también se opone a una moratoria de emergencia para evitar que China tome la delantera tecnológica. Johnson convocó a una reunión con empresas del sector para discutir el tema.
Por otro lado, el líder demócrata Hakeem Jeffries urgió al Congreso a actuar con rapidez para frenar el desarrollo de la IA y anunció una reunión con su partido para priorizar la regulación de esta tecnología.
Preocupaciones internas en la industria tecnológica
La inquietud sobre la seguridad de la IA se profundizó tras la renuncia de Jacob Coxon, investigador de Anthropic, quien criticó que las empresas compiten más por superar a sus rivales que por garantizar un desarrollo responsable. Coxon alertó que algunos expertos temen que la IA pueda representar un riesgo existencial para la humanidad antes de que termine la década.
Este debate refleja la tensión entre mantener la competitividad tecnológica y atender los riesgos que la inteligencia artificial puede implicar para la seguridad y la economía global.
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