
Internacional, 3 de julio de 2026.- Los recientes terremotos que sacudieron Venezuela han profundizado la crisis sanitaria que ya enfrentaba el país, con hospitales saturados y un sistema de salud debilitado por años de deterioro y falta de inversión.
En La Guaira, epicentro del sismo, las redes de salud locales colapsaron rápidamente ante la avalancha de pacientes, según Carolina de Jesús, directora de Project HOPE en Venezuela. Los pequeños centros de salud están desbordados y el personal médico atiende a pacientes en el suelo por falta de camas, mientras las réplicas continúan afectando la región.
Un ejemplo de la situación crítica es la transformación improvisada de un local de comidas rápidas en un hospital y clínica veterinaria donde médicos voluntarios atienden a cientos de personas diariamente con medicinas donadas. La emergencia también ha provocado un desplazamiento masivo de familias, que duermen en plazas y espacios abiertos sin garantías sobre la estabilidad de sus viviendas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han desplegado equipos para evaluar la situación. Sus informes preliminares revelan que ocho hospitales entre La Guaira y Caracas requieren apoyo urgente, con tres de ellos presentando daños estructurales. El Hospital Dr. Rafael Medina Jiménez perdió más del 67% de su capacidad de hospitalización.
En Caracas, el Hospital Vargas-IVSS enfrenta una grave crisis operativa, con un banco de sangre limitado, morgue saturada y equipos médicos fuera de servicio. La OPS advirtió sobre la escasez de medicamentos, insumos quirúrgicos y equipos críticos, que pone en riesgo la continuidad de la atención médica.
Además de las dificultades en infraestructura y recursos, el sistema enfrenta fallas en telefonía e internet, cortes de energía sin respaldo, escasez de ambulancias y problemas en el manejo de residuos médicos. La atención a traumatismos y fracturas es prioritaria, pero también se debe garantizar la continuidad del tratamiento para pacientes con enfermedades crónicas.
Crisis sanitaria y desafíos a largo plazo
Expertos señalan que la crisis sanitaria venezolana precedía a los terremotos. La escasez de medicamentos e insumos esenciales ya era significativa, con un déficit quirúrgico del 60% en 2024 según Médicos por la Salud. La falta de inversión pública y el éxodo de profesionales agravan la situación.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, reconoció el impacto en el sistema y atribuyó parte de la crisis a sanciones internacionales, aunque el deterioro es resultado de años sin financiamiento adecuado. La OMS y la OPS alertan sobre riesgos de brotes epidémicos debido al hacinamiento en refugios, falta de agua potable y suspensión de vacunación.
Impacto en la salud mental y contexto histórico
La salud mental de damnificados y personal médico también se ve afectada por el estrés y la ansiedad derivados del desastre. Carolina de Jesús destacó la necesidad de apoyo psicológico para quienes enfrentan pérdidas y trabajan en condiciones extremas.
Esta crisis recuerda la tragedia de 1999 en el entonces estado Vargas, cuando lluvias torrenciales causaron deslaves que dejaron miles de muertos y desplazados. Más de 25 años después, Venezuela vuelve a enfrentar un desafío sanitario y social que exige atención urgente y coordinada.
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