
Internacional, 9 de julio de 2026.- Las empresas están priorizando cada vez más la contratación de candidatos que posean habilidades reales y verificables, más allá de los títulos académicos tradicionales. Este enfoque busca garantizar que los trabajadores puedan desempeñarse eficazmente desde el primer día en sus puestos.
El valor de la preparación práctica en el mercado laboral
El concepto de job readiness o preparación laboral se ha convertido en un criterio clave para los empleadores. No basta con que los aspirantes hayan completado sus estudios; deben demostrar competencias aplicables en entornos reales. En México, la brecha entre egresados universitarios y quienes logran titularse ha aumentado significativamente en 2025, según un análisis del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Este fenómeno refleja que, aunque más jóvenes concluyen sus carreras, muchos no obtienen el título profesional, lo que reduce el peso del documento frente a la experiencia y habilidades prácticas valoradas por las empresas.
El modelo educativo MAPS (Modular, Apilable y Personalizable) de Tecmilenio responde a esta demanda. Este sistema está diseñado para desarrollar competencias de alta demanda laboral mediante temarios creados en colaboración con grandes empresas. Además, incluye la Estancia Empresarial, que permite a los estudiantes aplicar sus conocimientos en escenarios reales, fortaleciendo su aprendizaje y red profesional.
Competencias humanas y técnicas, claves para el reclutamiento
Según datos de LinkedIn, las habilidades interpersonales como liderazgo, gestión de equipos y comunicación con ejecutivos son cada vez más solicitadas. También se destaca la importancia de la claridad de propósito en los profesionales, quienes al comprender el impacto de su trabajo muestran mayor compromiso y permanencia en las organizaciones.
El Dr. Luis Gutiérrez, vicerrector académico de Tecmilenio, subraya que las empresas requieren talento con habilidades técnicas y humanas verificables, capaces de adaptarse y aportar valor desde el inicio. Incorporar este tipo de talento reduce los tiempos de capacitación y mejora la productividad, facilitando decisiones de reclutamiento más acertadas.
Este enfoque puede marcar la diferencia entre cubrir una vacante y sumar valor real al negocio, al apostar por competencias verificables y claridad en el desarrollo profesional.
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