
ECATEPEC DE MORELOS, ESTADO DE MÉXICO. — En un episodio que ha vuelto a encender las alarmas sobre la emergencia de violencia de género en el Estado de México, Wendy Hernández, una joven de apenas 21 años, se debate entre la recuperación y el trauma tras haber sobrevivido a un ataque de una ferocidad indescriptible. Lo que se reportó inicialmente como una disputa doméstica en el municipio de Ecatepec, escaló en cuestión de minutos hasta convertirse en una escena de terror cuando la joven fue atacada con un arma blanca, recibiendo al menos 25 puñaladas en diversas partes de su cuerpo.
Los hechos se registraron durante el pasado mes de marzo dentro de un domicilio particular, donde los gritos de auxilio alertaron sobre la tragedia en curso. Según los informes recabados por las autoridades y testimonios que han trascendido, la agresión se desencadenó tras una discusión con su pareja sentimental. En un acto de violencia extrema, el agresor arremetió contra Wendy, dejando a la joven herida de muerte en el suelo de la vivienda mientras el responsable intentaba evadir las consecuencias de sus actos.
Al arribar las unidades de emergencia, los paramédicos se encontraron con un escenario crítico. La gravedad de las múltiples lesiones obligó a un traslado inmediato bajo código rojo hacia un hospital cercano, donde el equipo médico trabajó a contrarreloj para contener las hemorragias y estabilizar sus signos vitales. Durante las primeras horas de su ingreso, el estado de salud de Wendy fue reportado como delicado y con pronóstico reservado, ya que la profundidad de las heridas ponía en riesgo órganos vitales. No obstante, tras intervenciones quirúrgicas de alta complejidad y cuidados intensivos, la joven logró ser estabilizada, en lo que muchos ya califican como un milagro médico.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) ha atraído el caso para ser investigado bajo la perspectiva de género, tipificando los hechos como una tentativa de feminicidio. Los peritos y agentes de investigación continúan trabajando en la escena y recabando pruebas periciales para fortalecer la carpeta de investigación, buscando que el peso de la ley caiga sobre el responsable. Este caso se suma a la preocupante estadística de violencia en Ecatepec, uno de los municipios con mayor índice de agresiones contra las mujeres en el país.
La noticia ha provocado una ola de indignación que se ha extendido rápidamente por las redes sociales. Ciudadanos y colectivos feministas han difundido la historia de Wendy para exigir que las autoridades no permitan que este ataque quede en la impunidad. El clamor social es unánime: se exige una condena ejemplar que refleje la gravedad de las 25 heridas infligidas y que se garantice la seguridad de la víctima durante su proceso de recuperación. Mientras tanto, Wendy permanece bajo vigilancia médica, enfrentando no solo las secuelas físicas de la agresión, sino el largo camino de la reconstrucción psicológica tras haber escapado de la muerte.













