
Washington, 21 de julio de 2026.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, denunció la “naturaleza autoritaria” del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, tras la declaración del mandatario de que en el país centroamericano “nunca más” se realizarán elecciones.
Rubio emitió un comunicado en el que señala que las palabras de Ortega evidencian el abandono del régimen de cualquier apariencia de legitimidad democrática. El funcionario estadounidense afirmó que Ortega y su esposa, la copresidenta Rosario Murillo, han dejado de lado el consentimiento popular en Nicaragua.
El secretario de Estado insistió en que los nicaragüenses tienen el derecho fundamental de elegir a sus gobernantes mediante procesos electorales libres y transparentes. Además, hizo un llamado a la comunidad internacional para que se unan en contra de la dictadura que, según él, socava los principios democráticos en el hemisferio.
Las declaraciones de Rubio se producen después de que Ortega, durante la conmemoración del 47 aniversario de la Revolución Sandinista el pasado domingo, afirmara que no permitirá elecciones que pongan en riesgo el control del oficialismo. “No volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos (la oposición) atrapar el gobierno”, expresó el presidente nicaragüense.
Daniel Ortega, exguerrillero sandinista de 80 años, ha gobernado Nicaragua desde 2007. Su administración ha sido señalada por múltiples organizaciones internacionales por prácticas como fraude electoral, persecución política y eliminación de rivales, con el fin de mantener el poder.
Desde 2017, Ortega comparte el poder con Rosario Murillo, su esposa y hasta entonces vicepresidenta. En febrero de 2025, una reforma constitucional la designó copresidenta, ampliando sus atribuciones y consolidando el control del matrimonio sobre las instituciones del país.
Contexto político y repercusiones
Esta concentración del poder ha generado críticas y sanciones internacionales, además de un aislamiento político creciente para el gobierno nicaragüense. La negativa a celebrar elecciones libres amenaza con profundizar la crisis política y social en Nicaragua.
Llamado internacional
Marco Rubio insistió en que la comunidad internacional no debe mantener relaciones normales con el régimen de Ortega y Murillo mientras continúe la supresión de procesos democráticos. Este pronunciamiento refleja la preocupación de Estados Unidos por la estabilidad y la democracia en América Latina.
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