
Internacional, 28 de julio de 2026.- La Reserva Federal de Estados Unidos enfrenta un complejo escenario para controlar la inflación, que actualmente ronda el 3.5%, por encima del objetivo del 2%, pero lejos del 9.1% registrado a mediados de 2022. Kevin Warsh, presidente de la Fed, ha prometido reducir la inflación, pero expertos advierten que sus herramientas tienen límites ante problemas estructurales de oferta.
La inflación en EE.UU. está impulsada principalmente por interrupciones en la cadena de suministro y conflictos internacionales, como la guerra con Irán, que afecta el flujo de energía desde Medio Oriente y eleva los precios de combustibles. Además, los aranceles impuestos en años recientes también han encarecido ciertos productos, aunque en menor medida.
“Las subidas de tasas de interés no evitarán que caigan las bombas”, señaló Benson Durham, exfuncionario de la Reserva Federal, para ilustrar que factores externos limitan el impacto de la política monetaria en la inflación actual.
Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, explicó que la inflación no se debe a una demanda excesiva, pues el mercado laboral muestra debilidad y el crecimiento salarial apenas sigue el ritmo de los precios. Por ello, considera que aumentar las tasas podría desestabilizar el mercado bursátil y provocar una recesión.
Limitaciones de la Reserva Federal para controlar la inflación
Janet Yellen, expresidenta de la Fed, ha recomendado que la política monetaria ignore las perturbaciones de oferta para evitar costos inaceptables en el empleo. Solo si las expectativas de inflación se disparan, la Fed debería actuar con mayor contundencia.
Por su parte, Stephanie Roth, economista de Wolfe Research, afirmó que ni los aranceles ni la guerra en Irán se resolverán con subidas de tasas. Un informe reciente de Goldman Sachs también concluye que las alzas limitadas de tipos no reducirán significativamente la inflación.
Factores emergentes que influyen en los precios
La inteligencia artificial ha incrementado la demanda de memoria y componentes tecnológicos, elevando precios en sectores específicos. Moody’s estima que la IA aportará un aumento de un cuarto de punto porcentual a la inflación. Empresas como Apple han ajustado precios debido a esta demanda.
David Kelly, estratega de JPMorgan, considera que la inflación actual no es persistente y que la única forma de reducir precios sería una recesión, ya que la asequibilidad depende más de ingresos que de una caída en los precios.
Con la decisión de la Reserva Federal sobre las tasas de interés próxima a anunciarse, el mercado muestra incertidumbre, con probabilidades divididas entre un aumento o mantenimiento de las tasas. Kevin Warsh ha evitado anticipar movimientos para mantener flexibilidad ante un panorama económico complejo.
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